Me juzgas y sopesas mi locura
al sorprenderme escribiendo con un dedo en el aire
preguntándote recelosa
si ocultare aún más rarezas.
Para evitar que me mires de la misma manera
te confesaré que respiro por mis heridas
como un reptil de sangre caliente;
extravío mi mirada
con cada ojo observando en todas direcciones,
pero clavado en mi interior
gatea un pensamiento inconsistente
que humedece mi lengua como una sopa de moscas
para acometer la masturbación
como un espontáneo homenaje
imaginando tu cuerpo de una perfección
que tú también envidias en las modelos de las revistas.
Ya no hablo solo, al menos como solía hacer,
ahora me dedico a mejorar la acústica en silencio
escuchando los latidos de mi corazón
y comprobando como invariablemente mejora su ritmo
más saludable cada vez que te evoco.
Hoy, amigo mío
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HOY, AMIGO MÍO Hoy, amigo mío, estoy triste; no importa por qué; sólo estoy
triste y ya no puedes escuchar mi tristeza. Tal vez el tiempo dejó atrás
las al...
Hace 3 días

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