jueves, 9 de septiembre de 2010

DESAPARECER

Desaparecer






Desaparecer.



Ojala



fuera tan fácil







que se borrara mi nombre



de la agenda del diablo,



de ser sinónimo de adicción,





del remite de las únicas cartas que recibo,



de mi puerta a la tristeza,





de mis números rojos en los oídos de Dios,



de las listas de espera para que se incumplan los sueños,





de los dedos que me señalan y me persiguen



como a las nubes sus oscuras siluetas,





del pie de las fotos de un pasado que ahora me parece más feliz,



del recuento cada noche frente a la celda en que me despertare mañana,





de mi inventario de malos recuerdos,



de tu memoria de reproches,





del humo de mi cigarrillo entre las copas vacías,



de sus labios silenciados por mi dedo,





de que no debería haber llovido hoy,



de algo o de alguien que camina sobre mi.

lunes, 16 de agosto de 2010

entre Dios y el Diablo

si se encontraran




en la barra de un bar



¿de qué hablarían



Dios y el Diablo?



?





no soy como tú

?



dónde está el baño?

?





ahora no recuerdo cuando



ni a quien







que Dios es el de las ideas



y el Diablo



el de los cojones.

sábado, 19 de junio de 2010

a Sergio Oyarzabal (corregido)





1


Decidiste largarte de esta ciudad y puede que algún día también yo siga esa dirección



tal como lo planeaste,



sin hacer incomodas maletas que arrastren más pesados escombros,



con el mismo aire melancólico y mortecino del batir de alas de las gaviotas



cuando ingrávidas van al encuentro de los barcos



para que lleguen prendidos a sus mástiles los oxidados nubarrones



a esta ciudad equivocada



en la que perpetuamente parece caer de lado una fina lluvia de mercurio,



orilla final de un continente, al borde de recaer en el martirio y a miles de kilómetros de la absolución,



donde sólo se fracasa en vida, que silencia las voces obligándolas a masticar sus nudillos



hasta convertir las bocas en muñones



y en la que, acabo de darme cuenta, me he quedado



sin cómplice.



2



Decidiste marcharte sin reparar en lo solo que me dejabas frente a esta ciudad



en la que nacimos de madres vírgenes



y, una vez echados los dientes, en la que copulamos en plena calle entre los cuerpos insepultos



de nuestros crímenes observando,



que un viento de otoño prematuro esparce como hojarasca



por las esquinas pidiendo lo suelto a cambio de devolverte al opio de un amor fingido,



sobre los incómodos bancos de los parques durmiendo como ángeles derrocados



el sueño de creerse a salvo de no deber nada a nadie,



al fondo de bares siempre oscuros y ruidosos, bebiendo solo en un rincón,



sujeto a una copa como una bola de cristal que siempre predice un futuro inaceptable,



bajo el gris amanecer, en la doliente intemperie de caminar los muelles tan vacíos de vida



como los bolsillos en los que sólo aciertan a entrar frías las manos,



instante de reencuentro con una momentánea lucidez empeñada en hallar significado



a por qué en esta ciudad parece que siempre queda algo pos suceder,



por qué echa la mano al cuello sin pestañear,



o por qué en los patios de las escuelas juegan en silencio, como escépticos ancianos,



niños que se encojen de hombros como si no tuvieran padres, mientras sus hermanos no nacidos,



huérfanos de promesas, se divierten corriendo y gritando despreocupados por las cloacas



vestidos de primera comunión.

3



Decidiste, solo y sin avisar como cuando se te cruzaba venir a verme, dejar esta ciudad



de ataúdes abiertos,



de casa medio derruidas en cuyas paredes al descubierto sigue aún colgado nuestro retrato,



absurdo y abstracto como el de un pariente lejano, tan irreconocible como nuestro rostro



en el espejo borroso y polvoriento



de un tiempo tozudo que jamás permitirá que volvamos a ser vigorosos y excitados



de mirada retadora,



descubriendo como si camináramos descalzos sus frías y húmedas calles,



sintiéndonos invulnerables y eternos.



Lo hiciste llevándote todo lo que sabes de mí y nunca me contaste, sin echar la vista atrás,



no fuera que contemplar como ardían volátiles las dimensiones del teatro te hubiera hecho olvidar



que para ti fue siempre más importante el argumento de la obra,



rugiendo por tus venas como gasolina en un camión de doce ruedas lanzado por la autopista



a toda velocidad



en mitad de la oscura calima de la ardiente noche, arrollando con los faros como ojos en éxtasis



enjambres de polillas desorientadas,



ungido por la bendita locura de ser antes quien nadie quien encuentre ese exilio de pétalos de amapola,



el parnaso en el que la palabra deja de deambular con sonido de pasos de un fantasma



metido en el pecho



y se reconcilia materializándose real en un ser vivo habitando la vida



eterno.
















martes, 15 de junio de 2010

HA FALLECIDO SERGIO OYARZABAL

NESSUN DORMA


(!)



“Ha subido el mar sobre Babilonia,

la ha ahogado bajo la masa de sus olas.

(...) ni un alma volverá a pasar por ella”.

Jeremías 51, 42-43.





Bilbao amaneció bajo el agua tras tus sueños de Uhmmm. Todo se vistió de escamas y branquias y nadaba todo. El agua cubría los tejados y los montes y las nubes. Flotaban violines y jeringas y cometas y balones y pasaportes y muñecas y camas y butacas y cuadros y el año que gastaba sin haberlo cumplido. Jamás estuvo Calipso más cerca de la luna y del sol.

¡Oh mi Lengua Madre del sueño y el corazón! por lo que yo te almo, te perdonaría todo, todo por lo que yo te almo; la encerrona, el olvido, el auspicio; el teléfono descolgado, la cerradura nueva, el piso en llamas, la ceniza en los labios, el invierno a las noches, la vía muerta en los ojos; la oscuridad para siempre, el purgatorio por dentro, el final tan cercano; el traje severo, la almohada de ortigas, el arpa sin cuerdas, el abismo en las manos, la tierra de brasas, la carcoma en el pecho, pero jamás podría perdonarte que te murieras.

Tu ría es una serpiente que vuela y que no es a su vez sino tu alma y tu voz estrellada de luces que susurra a través del tiempo, ¡oh mi lengua madre del sueño y el corazón!



Yo aprendí a leer en tus labios, a partir de entonces hablo con un deje de sombra, fuego y camino, y a partir de entonces beso locamente enamorado, beso agua, cielo y luna. No dejaría jamás de comerte a besos cada una de tus palabras, labios que todo sienten, desnudez que el dolor alumbra, y mismo fuego que mi respiración aviva.



Naceré a las 12:35 p.m. un 32 de Julyo después de amarte a.C. Ya he preparado el despertador para dentro de 20 años felicitarte por tu sonrisa de siemprevivas. No quiero decirte te amo, quiero amarte mientras escucho correr los arroyos de la luz inapreciable.



Aquí, en la cima de la palabra la vista de tu amor es espléndida. Mi olfato huele el queridísimo coral aterciopelado de tus pasos por el mundo. Mi oído escucha el color de tus labios que adivinan la exacta presencia del silencio. Mi vista descubre el asombroso hábito con que se arropa tu alma cegadora en las escamas. Mi tacto perfila los contornos amados de la desnudez de tu universo. Mi gusto se embriaga en la conquistadora luna que duerme en el agua de tu rosa, que me bautiza, diverso y mismo, en su gemido que no claudica, antesala del sueño sembrado de oros donde escribí con mi sangre tu nombre, con mi sangre, para que escuches siempre, que es mi sangre siempre quien te llama de por vida. , y ¡ay de mi vida! te eternizas con mi vida tú, y ¡ay de tu vida! yo con tu vida me eternizo.

viernes, 28 de mayo de 2010

tu nombre



Recuerdo tu imagen todas las noches


que dormiste a mi lado.

También las que me hice el dormido

sabiendo que me observabas.



Tus hombros y espalda desnudos,

tu frágil cuello y tu cabello hacia un costado

Mis absurdas dudas y mis pueriles sentimientos,

la seguridad de sentirte pegada a mí.



Hoy mis pasos son de fuego sobre la acera

y las calles no me llevan a donde quiero ir.

Me cruzo sin detenerme con vendedores de caramelos,

falsos prestidigitadores que me ofrecen huecos placebos.



Recuerdo el calor de tu cuerpo en mi cama

extendiendo vacíos en la oscuridad los brazos.

El espacio que ocupaba dentro de ti,

el sabor y el olor de cada uno de tus gestos.



Aun hoy, tu nombre me suena como el de un paraíso

sin desentrañar en ninguna cartografía, ni oceánica

ni de las nubes, y asi es como de entre todos los lugares

a los que desearía regresar, estas tú.

viernes, 7 de mayo de 2010

aviones de papel



Aviones de papel









Mis torturadores han esperado



hacerme confesar un crimen que no he cometido.



Mis enemigos, desean que aguante



sólo con el mal intencionado deseo



de ver como se alarga inútil mí sacrificio.



Mi hijo, me mira con esa mirada que tanto temo



mientras le insisto en que se esfuerce en sus deberes.



-¿Sabes hacer aviones de papel?-



me descompone con sus ojos expectantes



y su inesperado nuevo retador desafío.



Finalmente, abandonamos las sumas y restas



para acabar lo que queda de tarde haciendo volar mis cuartillas



con el texto en blanco de poemas descartados



exigiendo el rescate por algo que nunca he poseído.



Aun así, tengo fe en que la suerte



me llegue algún día como botín



de quien jamás se ha rendido.



Mientras tanto, hago volar magníficos aviones de papel



que describen imprevisibles órbitas



en su planeo ingrávido



decorando el vacío alrededor de nuestras cabezas.

miércoles, 5 de mayo de 2010

como ave en el viento...




Como ave en el viento…




El destino siempre se me antojo tan misterioso y fascinante como el contenido de los bolsillos de mi padre. La vida, mi vida deseé haberla vivido como ave dentro del viento. Mirar ahora hacia atrás es como verse en un espejo viejo y borroso, en el que la única que permanece siempre lozana y contemplándome desafiante es la mirada de una culpabilidad que no me es desconocida. Invariablemente donde surgió luz crecieron sombras. Mi alma muestra extraños tatuajes que evalúo y comparo para saber si han crecido o si se acabaran por borrar algún día, como si observara mi mano puesta frente al rostro tratando de ver entre los dedos entre abiertos, con una clarividencia propia de estar sentado en la cara oculta de la luna y admirara una fría puesta de sol. Nunca ha sido lo mismo recordar que no poder olvidar. La dolorosa clarividencia de sentirse cada día más extranjero en lugares que siempre me fueron comunes. Un exiliado sin diagnostico que se contempla la mano preguntándose si un remedio seria volcar cera caliente sobre las líneas de su palma para poder escribir otro destino. Una mano que no da ya cuerda a los relojes, que no coge ya las cartas, que no mece ninguna cuna, que se hace daño, por efecto o por defecto. Ya nadie me pregunta donde paso las noches. Les debe ser tan evidente como saber donde se mete la gente cuando llueve. Mi vida la quise haber vivido como ave dentro del viento. A día de hoy, mi mayor preocupación es la de hallar para mis entrañas un lugar entre dos dunas bajo la arena siempre caliente de una lejana playa convertida en anónima tumba.

jueves, 22 de abril de 2010

...una tediosa y aburrida tarde de domingo..



Deseé haber vivido mi vida


como un ave dentro del viento.

A día de hoy, mi única preocupación

es la de hallar para mis entrañas

un lugar entre dos dunas

bajo la arena siempre caliente

de una lejana playa

convertida en anónima tumba.



¿Tendrá algo que ver que piense esto con que sea domingo? Otra tediosa desoladora tarde aburrida de domingo; de calles sin nadie, de periódico con las páginas desordenadas y a medio leer, sin interés por hacer nada, sin nada que llene mi curiosidad, ni los platos sucios ni las migas sobre el mantel, ni el distante eco de pasos provenientes del péndulo del reloj, con su somnolienta invitación a la incomoda modorra de una mano tapando los ojos sentado aun a la mesa.



Al parecer, unos forenses astronómicos han informado de la colisión de un objeto del tamaño de nuestra Luna sobre la gaseosa superficie de Júpiter… Una teoría anterior, indican estos sabios, es la de que nuestro satélite fue también fruto del choque entre una primitiva y desprevenida Tierra y otro planeta que desquiciado tras peder su orbita viajaba por el espacio rugiendo como un camión de 16 ruedas directo a la inmolación contra el Sol…



“…He deseado (o sólo he soñado?) haber vivido mi vida

como un ave dentro del viento…

(…¿Del tamaño de nuestra Luna contra Júpiter?…)

…Hoy día lo único que persigo es que mis entrañas…”

(… Que curioso!…del tamaño de la Luna!…)

Trampolín Etcétera

El pasado domingo 18 de abril en la Karola, volví a oficiar en una caotica presentacion, que por sus tantos inconvenientes y como los solucionamos se convertio en una de esas expereincias que uno recordara siempre.
Esta vez para presentar el libro de poemas Trampolín Etcétera, concevido por el trio de espadas de la palabra Bolo Garcia, Alfonso Lopez y Sergio Cruz Placer.
La mediodia fue apacible bajo el platano de la terraza de la Karola.Leyendose poemas de los autores citados, a cargo de ellos mismos o de amigos. Todo el rato fuimos acompañados acusticamente por el grupo Perro Estrella...
Una mañana formidable...


en la Carola y en el programa del Club de los Sentidos....


EL CHADOR AZUL DE BEATRIZ PITARCH


portada del libro



dos momentos de la presentación

El pasado 7 de abril tuve el gran honor de ayudar a que Beatriz presentara su libro de viaje a Iran
en la libreria Camara de Bilbao. Fue una experiencia irrepetible, y entre la complicidad del publico
y las facilidad de palabra de la autora, que con sus explicaciones sencillas pero envolventes fueron creando un ambiente tan calido...De verdad os recomiendo este pedazo de libro. Habla de monumentos, de historia, pero sin empachos ni caer en el aburrimiento de otros libros. De lo que sí habla  y mucho es de otra geografia, la humana. Nos describe un pais a tarves de sus gentes...

martes, 9 de marzo de 2010

...como joyas insimismadas en la oscuridad...




Es de noche y contemplo las luces de la ciudad


como joyas ensimismadas brillando en la oscuridad.

Te presiento a mi lado sin ganas de decir nada,

como si estuvieras al fondo de una habitación

envuelta por tinieblas y se presagiara una derrota.

Enciendes un cigarro y te muerdes una uña.

Hay en tu silencio un pellizco que me obliga a pensar

que te has quedado hambrienta de algo.

Después de que haya pasado ese instante de ardor

que me hizo conducir mi coche fuera de las calles

mientras tú no dejabas quieta mi bragueta

ni de decirme cosas que me hacían cosquilla al oído,

nos hemos quedado mudos contemplando lejanas

como estrellas apretadas en el firmamento

las luces de la ciudad,

como joyas codiciosas brillando en la oscuridad.

jueves, 4 de marzo de 2010

OH HIJO MIO!




OH hijo! Hijo mío!


he contemplado al sol encerrado tras sombríos barrotes,

al azul cielo desparecer tras la línea del horizonte

del que manaban como vapor negros nubarrones,

he aprendido que se puede caminar con paso seguro

sobre la desesperación y las ascuas calientes del desastre,

que incluso la decisión de salvarse,

aunque se vea clara la salida y este al alcance de la mano,

es muchas veces tan difícil aceptarla como echar súbitamente a volar

o quedarse con los brazos cruzados.

Y te pregunto, a ti, OH hijo mío!¿como prefieres recordarme?



Te contaran de mí que traspase todas las reglas,

unas con el estruendo con que una piedra hace trizas un cristal,

otras, con la silenciosa alevosía del que reconoce sus pecados

y aun asi esconde sus pasos hasta alcanzar su pasión,

haciéndolos pasar justo por encima de toda norma

y el mejor de los consejos.

En mis pesadillas habitas en un mundo de niebla

en el que ni los dioses osan a poner su mirada

y he de tener fe porque hay una intención oculta en todas las cosas.

Por lo que te vuelvo a preguntar hijo, OH hijo mío!

¿como prefieres recordarme?



No te pido que me reconozcas, eso ya lo hice yo por ti,

ni que hagas frente a ninguna deuda contraída por mí

incluso antes de que nacieras, OH hijo!

a veces te veo como la única flor en este inhóspito desierto.

Si, yo también he sido de los que ha visto apagarse muchas veces las farolas,

amparado tras las barricadas de la inconsciencia

creyéndome a salvo del sonido de disparos

que en ocasiones parecen el canto de los pájaros del amanecer.

Pero hijo, OH hijo mío! ¿como prefieres recordarme?

¿Como al único nadador cruzando una solitaria piscina olímpica

o como alguien que a veces actuó como las ambulancias vacías

dando las sirenas y encendiendo todas sus luces para saltarse los semáforos?

jueves, 25 de febrero de 2010

AQUEL CALLEJON









Aquel callejón sucio, siempre a falta de limpiar,



donde escondíamos de niños nuestros juegos,



en el que los primeros húmedos besos



acompañaron las torpes primeras caricias clandestinas,



ocultas y frías bajo su ropa,



aprendices temblorosas de la anatomía de sus pechos.



Aquel callejón en el que los obreros mataban las horas,



unas veces jugando a las cartas,



otras bebiendo a escondidas del capataz;



ese callejón en el que el padre arroja todas las noches



la colilla sin apagar de un cigarrillo fumado en la ventana



mientras de fondo se escucha el mate sonido de un televisor



solapándose con el llanto de un niño



o con los gritos de la discusión de una pareja aburrida de quererse,



echándose en cara los trapos de una rutina desgastada



como esa ropa interior colgada secándose, que cuando la miro



nunca me puedo escapar de hacer con ella un extraño inventario.



Esa misma ventana desde la que el viejo Kavafis



contempló un estrecho callejón, no muy distinto al mío,



después de conocer los labios del cuerpo del amor,



de embriagarse con su sonrosada sensualidad



o con el vino que sube como un murmullo de ruido



de la taberna que hay justo debajo.



O con la soledad que se lo rememora



mientras, como yo, mira a través de la ventana



ese sucio y estrecho callejón en el que Jack y Dean



ultimaron la ensoñación de sus viajes por los amplios espacios



de un continente sin fronteras, con el estomago vacío



rugiendo



por el olor a comida que les llegaba de cualquier puchero puesto al fuego.



Ese callejón al que regreso buscando reencontrar el brillo de mis ojos



para sorprenderme de que aun permanezca habitado,



esta vez por un vagabundo, inerte como una estatua sin desembalar,



mal arropado por los cartones que son su palacio



y cuyas suelas de los zapatos muestran sin reparo unos agujeros tan negros



como las huellas de mi pasado desgastado en mil lejanas situaciones,



capaces de tragarse el espacio, las constelaciones estrelladas,



los paramos, el horizonte, los accidentes, la ausencia, el exilio,



las cosas que emergen, la melancolía, los acantilados,



el vértigo y el miedo de regresar a este extraño y estrecho lugar



que ya no me dice nada ni es mi cómplice.

miércoles, 17 de febrero de 2010

CARMEN





Tú, pareces ignorar o haber olvidado


el peligro del atajo que acabamos de tomar,

mientras yo sigo con el pie a fondo sobre el acelerador

sabedor de que tarde o temprano

la tierra se va a terminar y acabare flotando en el mar.

Cuanto más viejo me hago más miedo le tengo a enamorarme.

Hacerte el amor es como una misión

de dar interminables vueltas alrededor del sol.

Tus caricias parecen arañar mis entrañas

extrayéndome sin dolor lo enfermo de mi alma,

el aliento de tu boca detenido frente a la mía

segrega retador una fría saliva

en comparación con la incandescencia de nuestros cuerpos.

Me despierto en sueños

empapado en lo que pienso es mi sudor

y descubro que es mi semen;

mi semen derrochado y el que elaboro

aun retenido golpeando mis parpados cerrados,

deslumbrados por la blancura de este latir;

y descubro también que no es ahora mi corazón

el que tiene a mi sexo atrapado nuevamente en sus manos,

cuando me vuelvo a encontrar entre tus insaciables piernas

empujando la cascada de mí leche

como un geiser dentro de una pompa de jabón

dispuesta a alcanzar las nubes.

No se de que estas hecha, si eres tierra o mar,

solo que te siento como el magma de un volcán

brillando rojizo en tus ojos, que me miran entre sorprendidos

y extasiados, solícitos de más acción, suplicantes

y déspotas para que nunca pare.

sábado, 16 de enero de 2010

CON QUÉ SOÑAMOS ?




Qué pesadillas tiene Dios

cuando se echa a descansar?

Con qué sueña el Diablo

cuando cierra los ojos?



Rasga el Señor en sus sueños las vestiduras

de alguna jovencita metida a Satanás?

Sueña Mefisto con lejanos lugares

entre cúmulos y azules amaneceres?



Será por eso que siempre he amado más

a la ruidosa lluvia que al silencioso sol?

Lluvia que roza los cristales, que golpea

contra algún objeto

amplificando su arrullador sonido,

que entra en la cabeza como un somnífero

y adormece a Dios en sus sueños

y despierta al Demonio

de sus pesadillas.

miércoles, 13 de enero de 2010

AMANTES TIÑOSOS







Al principio pensé que eran de papel.


Ahora que no recuerdo tu mirada

ni me pesa tu cuerpo,

conservo la extraña sensación de que tus labios

eran los de una leprosa.

Sin darnos cuenta, empeñados por compartir rutinas,

nos habíamos convertido en dos amantes tiñosos

frotando nuestra piel contra la del otro

con la misma desesperación en carne viva

del que busca sin encontrar,

y sin embargo, alimenta la esperanza

de ver algún día convertido al otro

en lo que nunca fue ni será...



Lo malo fueron las noches que derroche

hasta que descubrí que mi alma era mi pasaporte,

mi salvoconducto saber que quería ser feliz.

Tus suspiros sobre mis mejillas empaparon

de un frío aliento que enredaba en mis sienes

la intranquilidad de oír dentro de mí un gemido

que quería huir de estar preso bajo tu cuerpo,

como si sospechara que la enorme distancia

de quedarse a tu lado era alejarse del calor del sol,

de seguir un camino, de hallar

en algún momento la paz.





CONVIVIENDO CON EL CAOS, el beso teatro y mi libro en eitb kultura



http://www.eitb.com/videos/cultura/eitb-kultura/detalle/333745/eitb-kultura-20100112-conviviendo-caos/


martes, 12 de enero de 2010

DEBÍ HABERME QUEDADO A TU LADO





Debí haberme quedado a tu lado


y evitar que te convirtieras en victima de ti misma.

Aun hoy, cuando tu mano ya sólo quema la mía,

cuando tu sexo es incapaz de sostener mi mirada,

noto como si mi palabra continuase

pesando más que todas tus falsas promesas.

Quizá, porque como siempre me reconociste

te quise más que tu a mi

y porque pese a los rumores de sordidez acerca de ti

hice los oídos sordos de quien se cree tan puro

como para convencerte de que me siguieras

caminando sobre las aguas.

Un sinsentido como querer arar en el viento.

En cambio, ahora no me cabe la menor duda

acerca de cual será tu destino.

Únicamente falta saber la distancia que recorrerás antes

de que te encuentren como llegaste al mundo

tirada en alguna cuneta o zanja, con la cara metida en el barro,

dentro de un contenedor de basuras

en el que por contra no cabrían todas tus miserias.

Ese día al reconocerte en la foto de algún diario

estrangulare sus hojas como el que no quiso aceptar

que no existe mayor monstruo

que quien es capaz de sacar lo peor de otra persona.





Para cara de ángel, corazón de demonio.

miércoles, 6 de enero de 2010

CONVIVIENDO CON EL CAOS obra de teatro



EL BESO TEATRO SE HA ATREVIDO, EN CONCRETO DIEGO LOPEZ, EN HACER UNA VERSION TEATRALIZADA DE MI LIBRO DE POEMAS.
DIEGO SE HA CURRADO UN TEXTO QUE EL MISMO REPRESENTA.
LA OBRA SE HA ESTRENADO EN LA H@CERIA, EN ZORROZAURE Y SEGUIRA REPRESENTANDOSE ALLI DURANTE TODO EL MES DE ENERO.

EN BREVE CONOCERA OTROS ESCENARIOS, COMO EN BILBO ROCK EN MARZO, Y OTRAS CIUDADES.







"Brotando de la memoria los recuerdos afloran una y otra vez buscando ocupar su espacio en un tiempo que ya no les corresponde. Son recuerdos llenos de desorden, de caos, que han recorrido caminos de dolor, de soledad, de silencio... Caminos que todos alguna vez hemos vivido."

miércoles, 30 de diciembre de 2009

dos opciones


De siempre, sea por activa o por mi pasividad,


me dejaste bien claro que disfruto de dos opciones;

por un lado, usar la bala de plata que introdujiste

- nada más conocernos- en la recamara de mi conciencia

para el día en que decida abandonarte,

o, el vale canjeable por un incendio en una gasolinera,

para cuando me anime definitivamente a quemar mis naves

y todos los puentes que haya tras de mi, arrojándome al abismo

de romper como una piedra el cristal de tu ventana

a cualquier hora de la noche, porque me esperas

siempre dispuesta a acogerme hasta que la muerte nos separe.



Y, con esa indefinición como arma, he dejado de ser el lobo

que perseguía tú húmedo y caliente rastro; ahora

permito, en esas noches cegadoras en que pareces necesitar más,

con distante desden y como sino te quisiera dañar,

que convenzas a mi honrada decisión poniéndome la mano

en el pecho de que no soy un canalla valiéndome de todos los comodines,

hasta conseguir que seas tú por mí la que invente una excusa

que demos los dos por buena poniendo de valedor a tu cuerpo.



Una vez saciada esa hambre febril que partía como un haz

de luz azul de mi lado menos presentable

y recupero de buena mañana la sensata consciencia

de recordar con arrepentimiento sincero

las palabras que me arrancaste,

-¿o fui yo el que las creo para ti como placebo?-

reflexiono sobre como echar marcha atrás

sin que se note en exceso, no vaya a perder donde caerme muerto,

pero sin dejar como garantía mi cabeza

por una promesa que no reconozco

como a un hijo ilegitimo que esta echando dientes de leche.



Busco a mí alrededor una alarma de incendios para romper el cristal

y accionar una justificación para salir corriendo de entre las llamas

del infierno sin fuego qué preveo que sería que anuncies

una relación conmigo.

martes, 29 de diciembre de 2009

BLUES DE EN MALA HORA


Blues de en mala hora







En mala hora el parpadeo de aquella estrella del cielo



dirigió mis pasos a la puerta de aquel bar.



En mala hora no entraron en mi boca un millón de moscas



para no haberte dicho aquellas bonitas palabras al oído.



En mala hora no hice caso de esa voz interior



que como la de mi doctor, me advierte siempre



que la mentira elige para esconderse



unos bonitos ojos y una amplia sonrisa.



No pensé ni en echarlo a cara o cruz



y en mala hora la mentira me prefirió



para envenenar a partir de entonces mis pasos



al doblar abrazados la misma esquina,



haciéndome correr en todas direcciones



sin apagar ningún fuego, sólo la luz de su habitación.









Siempre he sido un tipo sin suerte, no por eso



había de cambiar nada ni hacérseme extraño



sudar porque ella quiera caer bien



a todo aquel que la presento. Así es como de mi ilusión



me convertí en un juguete, y no vale de nada ponerle las cosas claras



porque la mentira te hace dudar de tus propios ojos.



Si lo piensas dos veces, hasta tus oídos te traicionan



para querer escuchar en todo momento



a sus pasos desnudos acercándosete lascivos.



La mentira es como un perfume



que no sabe pedir perdón ni dar las gracias.









En mala hora me creí lo que tuve que tragar



y que en lo que deseé fuera mi cielo particular



ahora ardo como en el infierno, usando como extintor



el néctar que me sirven en el mismo bar



en que en mala hora bese lo que pensé era tu alma



mientras tú metías mano en mi cartera,



porque yo existía sólo en tus ojos



mientras tú te agarrabas bailando al fraude



que es el corazón de un animal herido



naufrago en un lugar que jamás existió.





Dedicado a cara de ángel, corazón de demonio

domingo, 27 de diciembre de 2009

SOY UN HOMBRE DE PAPEL



Soy un hombre de papel empujado por el viento
que los meteoros que le caen del cielo hacen viajar
tragado por el vendaval sobre su lomo
hacia una próxima desintegración.

Soy un hombre de papel en el que los demás leen
como si fuera transparente
lo que un juguete roto se atreve aun con ilusionarse
y que sigue buscando alguien al fin
que interprete lo que no sé como decir.

A veces me siento como un único nadador
en una piscina vacia;
extiendo mi cuerpo mirando hacia arriba
y me abandono flotando con los ojos cerrados
hasta despertar al posarme en el duro fondo.

Me arden los pulmones de acero, me pesan las extremidades.
Sueño con lunas de otoño y diosas de plata,
con ser libre de mi mano contra mi frente
y mi codo apoyado en la barra del bar,
de estar condenado a ver sus ojos
como lejanas estrellas que brillan en el fondo de cada vaso.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

AMAI(Ñ)ADOS





Estoy empezando a creer que el cielo y el infierno

deben de ser la misma cosa.

Lo digo porque allí, al final de esta historia,

nos reencontraremos todos y no me imagino mayor

absurdo castigo que tu ineludible condena

sea tener que volver a mirar a los ojos

al ejercito de muertos víctimas de tu egoísmo aquí abajo.

Enemigos que te buscaste, desnudos al fin del odio y el rencor,

que eran los dos besos que se cernían en sus mejillas

cuando con una sonrisa perfectamente ensayada saludabas

presentándote ante cada nueva incauta víctima

para parasitarle la felicidad de la ilusión.

Y tú, como conclusión, desposeída de tu tiranía de reptil

y de cualquier justificación.



Pero al cabo llega ese momento de aclamada satisfacción

que todos hemos deseado según fuiste envenenando y saqueando,

sin ponernos de acuerdo cada uno con su fecha,

dotándote de la oportunidad de seguir arrastrándote

y de la impunidad de continuar fecundando más dolor;

te deseo, ojalá, que aquí abajo mientras tanto,

tu pasado te persiga como un aguacero de cristales rotos

y como un vendaval te envuelva arañando el reclamo de tu suave piel;

que en tu presente se repita la consciencia de vivir día tras día

la perenne rutina de la constante insatisfacción de una existencia insaciada,

que bajo tus hipnotizadores bellos ojos se formen las enormes ojeras

de dormir sola todas las noches aunque a tu lado

ronque satisfecho de tu vació a quien nunca amaras.

Que tu futuro, aunque hayas aprendido,

y eso es lo que dudo ya que lo que me ha enseñado a mi la vida

es que las personas jamás cambian,

que tu penitencia sea no ser creída incluso cuando digas la verdad,

que eternamente cuando cierres los ojos sea para ver nuestros rostros

y que todos los sueños que pretendas poseer se te transformen en liquido
huyendo de tus manos.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

CARA DE ÁNGEL CORAZÓN DE DEMONIO



ESTO ES UN BLUES, para leerlo se recomienda poner algo de Muddy Waters.



Si la luz del bar en que te conocí
no hizo justicia a tus bonitos ojos,
el brillo de tu sonrisa
recorrió mis venas
como el nervioso aleteo
de una mariposa
atrapada en el liquido oro
de mi vaso de whisky.
Si la luz de aquella habitación
donde hicimos por primera vez el amor
tampoco hizo justicia a tu cuerpo,
la punta de mis dedos lo perfilaron
sin agotarse de recorrer
tus pechos y tus pezones,
de abrirse paso a tientas por tus costados
y tu penetrable vientre,
y el sabor de tu lengua en mi boca
hizo el milagro de que lo sórdido
se convirtiera en un bello éxtasis
de dos cuerpos tiernamente acariciados.
He de reconocer que los ojos
con los que te mire desde el principio
tampoco te hicieron justicia,
ni las bonitas palabras ni las promesas
le correspondían a esa cara de ángel
pero con corazón de demonio.
Lo que algunos insisten en llamar ceguera
se trata tan solo de falta de luz.
También las más bellas flores
cuando se pudren huelen mal.
Eso hace que uno descubra al final tarde,
solo en mitad de la noche y de la calle desierta,
sin encontrar un taxi y sin dinero en los bolsillos
para volver a casa o entrar en el ultimo bar,
con ese incompleto sentimiento de orgullo
de que me quiten lo bailao,
que las bonitas caras de ángel
suelen ocultar el corazón de un demonio.
DEDICADO A AMAIA







jueves, 29 de octubre de 2009

con la rapidez de un "ti ta"





Todo ha pasado con la rapidez de un “ti ta”y ¡zas!,

de pronto tengo ya cuarenta y tantos

y, lo que ha estas alturas resulta más peligroso

según me dicen, sin haber madurado.

Eso sí, cada día me reconozco menos

en lo que hago.

Al final resultara

que de tanto buscar una explicación

o un sentido definitivo a la vida,

esta va a resultar ser una anécdota.

Y lo que es más triste,

no contada por nosotros

sino recordada por dos que toman algo en un bar

junto al sepulturero que también refresca el gaznate

después de habernos colocado la losa.

Y es que tú intentas disimular los años

con maquillaje,

haciéndote algo en el pelo,

o poniéndote esa ropa

que si tuviera una hija no la dejaría salir con ella a la calle.

Yo, me camuflo de desenfadado,

que es como ocultar la decepción

bajo la alfombra de la complacencia con amnesia

que nos permite convivir inesperadamente con lo cotidiano.

La cuestión esta en no enloquecer;

en no pretender, además, poner un precio inasequible

a la distancia que nos separa

de lo que una vez quisimos ser;

no permitiendo, ni por un instante,

que el universo con todo su peso

repentinamente al caernos encima

nos aplaste.

Pero inevitablemente siempre hay un delator

que nos reconoce,

nos para en la calle

y con la alevosía

de que un día coincidimos

saca en la conversación aquella anécdota

que ya había olvidado,

-igual que su cara nada más darme la vuelta-,

y que luego no me permite continuar a lo que estaba,

sino inquieto y molesto

por la sensación que mi vida acabara

siendo como un chascarrillo inoportuno,

fragmento en una conversación sesgada,

envilecida por la torpeza

con que sale de boca de otros.

jueves, 22 de octubre de 2009

SUSANA





Siempre quise saber quien eras. Ha sido la incertidumbre que más me ha castigado durante el tiempo que ocupaste mis parcelas más intimas y que recorre como el duende de la desolación las extensas zonas atormentadas que dejaste tras tu ausencia. Haberte encontrado, por ejemplo, lo primero un nombre, para haber dejado de llamarte sin palabras; únicamente como hacia, con aquella ansiedad solícita de tus labios de lengua bífida para que me arrancasen un dulce suspiro o un inesperado gemido. Realmente nunca supe como tratarte, no sé si debido al vértigo de comprobar cuanto nos separa o al pánico a lo que nos podría haber unido. Así que nunca supe si eras un bello regalo desnudo y lascivo del cielo – de un Dios que me castigó obsequiándome con algo que le pedí hacía tanto tiempo que llegue a olvidar haberlo suplicado en tantas noches de hastiada soledad- que nada más terminar se escabullía cerrando la puerta sin que yo la oiría, como una premonición de un final que huye escalera abajo, recortada por las sombras de un amanecer que escapa hacia delante como de una frase que nunca estuvimos seguros de saber pronunciar; obligándome a compartir su premeditada soledad abandonado a la intangible presencia dejada por su olor entre los pliegues de las sábanas de mi cuerpo y a la evocación irreal de imágenes casi pornográficas; montándonos a horcajadas, cabalgando el delirio hasta agotados dejar caer los brazos abiertos en la húmeda redención del estrecho abrazo de dos cuerpos exhaustos.
O como a una diosa pagana, surgiendo recién nacida de entre sus propios fluidos que me ofrece en su aguabenditera, para que humedezca las puntas de mis dedos y pueda escribir sobre mi paladar el génesis de una nueva generación de sensaciones, que las palmas de mis manos intentan vestir acariciando la filigrana de su piel desnuda. Deidad a la que ya no me estaba permitido adorar y menos ambicionar. Inalcanzable como mendigar la felicidad eterna de volver a nacer y vivir sin un pasado en el que estaba de vuelta de casi todo cuando tus padres aun continuaban ignorando cual sería el sexo de su primogénito.
Tampoco he sabido hallar las palabras que me hubiera gustado susurrarte mientras caminaba dentro de ti, ni las que pronunciar cuando decidiste no volver a ser un pecado de ternura y de sangre, tan obvia como tu vulnerable mirada, que tanto me recordaba a la llama de una vela junto a una ventana abierta.

Tampoco supe que pretendiste de mí. Si robarme el secreto que redima tus pueriles dudas sobre en quien no te quieres convertir, sonsacándome en quien soñé convertirme sin conseguirlo, o obtener una dirección completa que te lleve lejos de las tareas de mi calle, como si realmente existiera algún lugar donde no cargar con la culpa de no equivocarse jamás. O terminar de volverme loco, como cuando pienso que hasta ti no había aceptado aún que ya estaba en mitad del solar de esa edad en que aspirar a tener ilusiones es el mayor de los pecados, tanto o más que la necedad de los jóvenes que se comportan como viejos.
Esos viejos que se consuelan con el recuerdo de un ultimo amor que se les escurrió con la facilidad con que tus cabellos escapan entre mis dedos; la misma con que tu cuerpo parecía girar entre ellos, con la absoluta levedad de un hada, de una libélula azul sobrevolando las ruinas grises de una antigua civilización que despareció sin dejar huella. Transformada por la magia del momento en lo único vivo que respiraba sobre mi cama.

jueves, 15 de octubre de 2009

antes de saquear el cielo


por su puesta esta afotho es del doctor barret ¿alguien lo podría dudar?

Antes de saquear el cielo


Antes de saquear el cielo

Propongo

Saboteemos primero el infierno

No informemos de nuestros planes

Que el demonio se entere por la prensa

Que tenga que preguntar

Que acabe por ponerse al teléfono

Para hacer frente a las quejas del mismo Dios

Sobre violaciones de Ángeles

Sobre alas de plumón arrancadas

De responder por las llaves robadas

Que les obliga a dejar abiertas de par en par

Las puertas del cielo toda la noche

Como para que ahora entre cualquiera

martes, 13 de octubre de 2009

estás muerta

foto del barret (quien sí no)







Estás muerta.

Dime entonces por qué cuando te miro veo un arbusto seco,

un retorcido y oscuro esqueleto sin hojas

que para mis labios, mi pene, mi lengua y mis manos

resulta tan real

pero al que mi alma no alcanza a acariciar.



Cierro los ojos y me vuelvo a preguntar sin resolver

que hago abrazado a ti.

Los abro y contemplo tu rostro con la misma absurda expresión

que tendría si estuviera definido por el marco de un retrato,

y es que cada nuevo beso a unos nuevos labios,

cada caricia a la que me abrazo en cada nuevo primer encuntro

con un nuevo cuerpo, con sus nuevas manos, con sus húmedas oquedades,

me resultan tan desconcertantes como una despedida

a la que ni la distancia de tu recuerdo evita la sensación

de pequeña traición, y aunque me esfuerce

no puedo conseguir rescatar algo

para que todo fuera como aquella otra vez, quizá la primera.



Por mi ya paso como el torrente irrepetible de un aguacero

que deja un pequeño meandro seco de arena y hojas,

aquella edad en la que vibraría febril con ojos de rana verde

y lengua dulce por la excitación

al verte bailar semidesnuda con tacones de aguja

sobre mis vinilos más valiosos.





Mis músculos han olvidado como sentir aquel dolor

y como buscaba remplazarlo con otro,

por ejemplo mordiéndome angustiado los nudillos.

Te juro que es imposible – y lo lamento- que vuelva a peder la razón.

Ahora sois sólo como la cerveza que se bebe el sepulturero

después de abrir un nuevo nicho.


jueves, 3 de septiembre de 2009

hombre bueno


Si un hombre bueno es llevado ante un juez

veréis que no sabe como actuar ni que decir,

ya que cuando un buen hombre descarga su ira

esta es como un cuchillo sin empuñadura en su mano.
.
El miedo a la infracción habitó en su conciencia

desde el mismo momento en que nació

porque en su corazón fue prendida la eterna llama de la culpabilidad

y de la misma manera aceptara que el lugar donde se le envié será mejor.



Para crear al buen hombre fue preciso usar verdes mimbres en vez de barro,

así el viento lo penetra sin doblegar su voluntad de permanecer erguido

- a los hombres buenos se les debería enterrar de pie- , y ese soplo de aire azul

llena de alma lo que sin el sería un vacío armazón

que ya permitía que los haces de luz del sol

lo atravesasen para retratar en el negativo de su sombra

las maravillosas imperfecciones de su creador

como doradas llagas que nunca cicatrizaran,

y que las gotas de lluvia lo golpeen como alfileres sin herir su piel

resbalando por ella hasta besar sus pies.



Este buen hombre es daltónico ante lo que para los demás es evidente,

cuando mira en el espejo sólo ve su rostro y, en él, clavados sus ojos

que lo examinan como si parecieran tímidamente sorprenderse;

para el resto, están entre los de expresión más triste que han contemplado,

por delante incluso de los de un perro abandonado en la gasolinera de una autopista,

como el semblante de un soldado carne de cañón preguntándose que si Dios está con él,

¿quien coño esta con el enemigo que es más fuerte?.


Si lo observas sin que lo sepa, su silueta

produce una sensación de fragilidad desvalida

pero orgullosa y de inquebrantable voluntad,

como la de una gallina con la cabeza decapitada en vuestra mano

y que corre instintivamente a hacer frente a la burla de su destino.




Si condenáis al hombre bueno con la tiranía de las leyes

no conseguiréis arrancarle su amor, ni con la injusticia

conseguiréis que se vuelva cruel.

De su boca no saldrán palabras que amenacen

con repentinas viudedades de quienes aun sienten como vírgenes,

ni con la orfandad de niños no nacidos de úteros capaces sólo de concebir fantasmas

y que corren vestidos de primera comunión por las cloacas.



No os engañéis, cuando el hombre bueno muere,

cede su sitio a otro en la solitaria banqueta del que bebe solo

en la barra de uno de esos bares que parecen no cerrar nunca,

en los pasillos donde se escucha como arrastran sus pasos

quienes viven la realidad de otro mundo en el que pueden ir libremente;

en la lista de ejecutables a embargo forzoso por impago a los bancos,

en aquellos viejos zapatos de suela desgastada que cada noche

se quedan desamparados y solitarios a la puerta de la habitación.



Cuando el corazón del hombre bueno, tan generoso hasta en su latir

que gira y da vueltas alrededor del viento y escupe a la superficie del sol

para oírlo crepitar, deja de preocuparse por este mundo

su cuerpo no es abono, no lo olvidéis nunca.

Esparcirlo en la tierra sin poner señales como haríais con una semilla más.

martes, 28 de julio de 2009

hablo de un tiempo


foto de barret


Hablo de un tiempo en que las ventanas
miraban con hambre a la calle.
Eran días azules y una calle como un universo lleno de posibilidades
en la que únicamente dejábamos de jugar en su mitad
al balón cuando aparecía algún coche.
Niños sudorosos con mocos secos y rodillas empostilladas.
Niños que te miraban atraves de una sonrisa a los ojos.

Hoy las ventanas no miran hacia ninguna parte.
Tras sus cortinas frías luces amarillas
permanecen encendidas sin alumbrar a nadie
como los televisores continuamente enchufados
ante los que sus habitantes pasan sin detenerse,
creando sombras opacas de una vida extrañamente privada
sobre las paredes de donde cuelgan retratos de su felicidad fotografiada.
En la calle es imposible encontrar donde aparcar
y que se pueda dejar que los niños jueguen solos
porque ahí fuera habitan hombres elefantes con zarpas de rata.
Hoy los niños desde sus habitaciones mandan mensajes
atraves de sus móviles con el ansia del que espera que le respondan.

viernes, 17 de julio de 2009

este corazon

Este corazón como la luz ha traspasado las cortinas;
sin estruendo se ha posado entre las sabanas
para despertarse pegado a su costado;
ha entrado como el rojo amanecer en el ensueño
liviano como una pluma de su cuerpo
para sorprenderse con cada uno de sus rincones
creyéndose todas sus verdades
hasta no poder palpitar sin que ella lo ordenara.

Este corazón conoce bien las sombras
que habitan como siluetas en la memoria,
en la propia y en la del olvido ajeno;
en su fria indiferencia por mi inesperada desnudez,
por la agotadora angustia en mitad de la noche
al ver a mi fantasma sentado en su cama
y como ella continua dormida a mi lado
cuando hace años que ya no habito en su mirada.

Este corazón empapado en el caramelo envenenado
de las frías gotas de roció del edén
- ensangrentada víscera escarmentada-
ansía como el hígado de un alcohólico
no pasar del calor a la frigidez
sin haber apurado hasta la última gota
de la ilusión que lo sedujo.

Este corazón vive en cada sensación
de un miembro amputado, como la mano serrada
que nos espera desamparada con ganas de que la muerte
convoque al resto del cuerpo,
mientras continúa enviando el estimulo
de que la otra la frote para darla calor
o con la percepción de poder asir las cosas
con que un obsceno muñón desnudo
no puede extenderse para devolver ni un saludo.


Hace tiempo que a este corazón no le calienta el sol
sus venas de piñata usada.
Parece una piedra habitando una lata vacía
que únicamente suena cuando algo lo consigue agitar;
un músculo trasformado en cartílago cuyo único latido
se asemeja al de una puerta cerrándose de golpe;
que piensa que aún puede ponerse al día
pero que se agota con la planificación de los preparativos.


A es este corazón le falta la línea del horizonte
y sin embargo no renuncia a continuar como un niño
esperando lo que desea,
y echa mano de una patética seducción
como último recurso para recuperar lo que nunca tuvo;
y como si haber sufrido le diera derecho
a entrar sin papeles en el paraíso,
llama todas la puertas que encuentra cerradas
con la misma irracional insistencia con que una rama
sacudida por el viento golpea el cristal de una ventana,
con la insensata seguridad de haber estado siempre a todo
con los cinco sentidos para no perderse nada
y no ver que ha acabado dando palos de ciego.

martes, 30 de junio de 2009

VIVIR



El truco esta en ignorar que vivimos atrapados por nuestra edad

culpabilizando a la época que nos ha tocado vivir;

así es como tenemos la excusa perfecta para justificar,

ante un universo que ya no nos contempla,

el por qué levantamos barrotes que nos permiten tener vigilado al pasado

e impedir que se nos acerque

como a la ultima persona con que no nos desearíamos encontrar.



Los síntomas de este momento llegaron sin tu saberlo

cuando comenzaste a confundir las sombras con siluetas.

No es sólo cuestión de tiempo el aprender a aceptar

que no somos las agujas del reloj

y sí la dimensión que llena su separación y que desaparece a su paso.

Sangre en nuestras venas saltando de piedra en piedra

como un mes de septiembre que quiso eternizarse en primavera

y no asume ser el fin del verano.



Fecha tan inexacta como el punto donde coinciden

el fulgor nocturno de la hilera de farolas del paseo

prolongandose infinitas hasta perderse de vista,

con su reflejo aún más brillante sobre las mansas aguas de la ria

yendo serenas al encuentro de ese himen

donde coinciden bajo el influjo lunar de las mareas,

la frescura que calma toda sed y el salvaje empuje de las saladas olas.