jueves, 4 de noviembre de 2010

fotos de la noche poética en luz de gas

preciosa noche poética la de luz de gas, éxito de poetas y de publico que se lo paso genial. las fotos son gentileza de dos buenos amigos y fotografos, roberto marcos o mas conocido como doctor barret y pablo urkiola...






















domingo, 10 de octubre de 2010

NUEVA NOCHE POÊTICA

nueva NOCHE POÉTICA esta vez el 29 de octubre en el bar LUZ DE GAS de la calle la Pelota, Casco Viejo. Sera a las 20,30 y como en la Karola esperamos contar con el mayor numero de poetas, publico y músicos

el cartero de Dios




Que se borre el sendero con mis huellas


y se extravié ese despreciable cartero,

Mercurio ateo y mercenario que en pos de mi atravesó el sol

de las largas y lumínanoslas tardes de mi infancia

persiguiendo mi rastro caliente implacable hasta hoy día,

pisándome los pasos con el hueco eco

de calabozos cerrando sus puertas con un siniestro golpe a mi espalda,

como si en vez de haber vivido

hubiera dedicado toda mi existencia a huir,

como si permanentemente haya habitado en un laberinto de adverbios.





Que pierda sus delgadas y suaves manos

en un milagroso accidente,

como cuando el viento arranca las velas a un barco

o hace desaparecer entre los otoñales montones de hojas

el destino de una constelación

atrapada hasta ahora en un puño cerrado

que se abre dejando caer que la vida fue una pérdida de tiempo.



Que un torbellino lo envuelva y lo desoriente.

Que el vendaval lo ciegue y lo persiga a él

confundiéndolo como la negra premonición

de un coche fúnebre intentando atropellarlo

si toma la decisión errónea de cruzar una calle.



Que Caronte sobornado únicamente con dos monedas falsas

se niegue a guiarlo hasta la orilla

donde me he dejado morir como las ballenas

y no consiga entregarme ese certificado con Dios por remitente,

que a él lo liberé y a mí me pesé más

que una nueva tarea al bueno de Sísifo



El firmamento tiene millones de ojos sin parpados por los que nos observa,

pero como un ciclope la condenación una única puerta

en la que un rejuvenecido Mefisto me aguarda para solicitarme los papeles

y fingir como si no me oyera preguntar: “¿ Qué cielo hace hoy en el inferno?.



Ningún esforzado Homero narrara mi historia

pues mis sueños no son los de Ulises ni mi alma la de Fausto.

Sin embargo, este ensueño me parece haberlo tenido ya antes.

Era jueves, llovía…

Pero hasta ahora nunca el diablo,

que me hacía reverencias en la puerta como a los buenos clientes,

había tenido mi rostro.


jueves, 9 de septiembre de 2010

DESAPARECER

Desaparecer






Desaparecer.



Ojala



fuera tan fácil







que se borrara mi nombre



de la agenda del diablo,



de ser sinónimo de adicción,





del remite de las únicas cartas que recibo,



de mi puerta a la tristeza,





de mis números rojos en los oídos de Dios,



de las listas de espera para que se incumplan los sueños,





de los dedos que me señalan y me persiguen



como a las nubes sus oscuras siluetas,





del pie de las fotos de un pasado que ahora me parece más feliz,



del recuento cada noche frente a la celda en que me despertare mañana,





de mi inventario de malos recuerdos,



de tu memoria de reproches,





del humo de mi cigarrillo entre las copas vacías,



de sus labios silenciados por mi dedo,





de que no debería haber llovido hoy,



de algo o de alguien que camina sobre mi.

lunes, 16 de agosto de 2010

entre Dios y el Diablo

si se encontraran




en la barra de un bar



¿de qué hablarían



Dios y el Diablo?



?





no soy como tú

?



dónde está el baño?

?





ahora no recuerdo cuando



ni a quien







que Dios es el de las ideas



y el Diablo



el de los cojones.

sábado, 19 de junio de 2010

a Sergio Oyarzabal (corregido)





1


Decidiste largarte de esta ciudad y puede que algún día también yo siga esa dirección



tal como lo planeaste,



sin hacer incomodas maletas que arrastren más pesados escombros,



con el mismo aire melancólico y mortecino del batir de alas de las gaviotas



cuando ingrávidas van al encuentro de los barcos



para que lleguen prendidos a sus mástiles los oxidados nubarrones



a esta ciudad equivocada



en la que perpetuamente parece caer de lado una fina lluvia de mercurio,



orilla final de un continente, al borde de recaer en el martirio y a miles de kilómetros de la absolución,



donde sólo se fracasa en vida, que silencia las voces obligándolas a masticar sus nudillos



hasta convertir las bocas en muñones



y en la que, acabo de darme cuenta, me he quedado



sin cómplice.



2



Decidiste marcharte sin reparar en lo solo que me dejabas frente a esta ciudad



en la que nacimos de madres vírgenes



y, una vez echados los dientes, en la que copulamos en plena calle entre los cuerpos insepultos



de nuestros crímenes observando,



que un viento de otoño prematuro esparce como hojarasca



por las esquinas pidiendo lo suelto a cambio de devolverte al opio de un amor fingido,



sobre los incómodos bancos de los parques durmiendo como ángeles derrocados



el sueño de creerse a salvo de no deber nada a nadie,



al fondo de bares siempre oscuros y ruidosos, bebiendo solo en un rincón,



sujeto a una copa como una bola de cristal que siempre predice un futuro inaceptable,



bajo el gris amanecer, en la doliente intemperie de caminar los muelles tan vacíos de vida



como los bolsillos en los que sólo aciertan a entrar frías las manos,



instante de reencuentro con una momentánea lucidez empeñada en hallar significado



a por qué en esta ciudad parece que siempre queda algo pos suceder,



por qué echa la mano al cuello sin pestañear,



o por qué en los patios de las escuelas juegan en silencio, como escépticos ancianos,



niños que se encojen de hombros como si no tuvieran padres, mientras sus hermanos no nacidos,



huérfanos de promesas, se divierten corriendo y gritando despreocupados por las cloacas



vestidos de primera comunión.

3



Decidiste, solo y sin avisar como cuando se te cruzaba venir a verme, dejar esta ciudad



de ataúdes abiertos,



de casa medio derruidas en cuyas paredes al descubierto sigue aún colgado nuestro retrato,



absurdo y abstracto como el de un pariente lejano, tan irreconocible como nuestro rostro



en el espejo borroso y polvoriento



de un tiempo tozudo que jamás permitirá que volvamos a ser vigorosos y excitados



de mirada retadora,



descubriendo como si camináramos descalzos sus frías y húmedas calles,



sintiéndonos invulnerables y eternos.



Lo hiciste llevándote todo lo que sabes de mí y nunca me contaste, sin echar la vista atrás,



no fuera que contemplar como ardían volátiles las dimensiones del teatro te hubiera hecho olvidar



que para ti fue siempre más importante el argumento de la obra,



rugiendo por tus venas como gasolina en un camión de doce ruedas lanzado por la autopista



a toda velocidad



en mitad de la oscura calima de la ardiente noche, arrollando con los faros como ojos en éxtasis



enjambres de polillas desorientadas,



ungido por la bendita locura de ser antes quien nadie quien encuentre ese exilio de pétalos de amapola,



el parnaso en el que la palabra deja de deambular con sonido de pasos de un fantasma



metido en el pecho



y se reconcilia materializándose real en un ser vivo habitando la vida



eterno.
















martes, 15 de junio de 2010

HA FALLECIDO SERGIO OYARZABAL

NESSUN DORMA


(!)



“Ha subido el mar sobre Babilonia,

la ha ahogado bajo la masa de sus olas.

(...) ni un alma volverá a pasar por ella”.

Jeremías 51, 42-43.





Bilbao amaneció bajo el agua tras tus sueños de Uhmmm. Todo se vistió de escamas y branquias y nadaba todo. El agua cubría los tejados y los montes y las nubes. Flotaban violines y jeringas y cometas y balones y pasaportes y muñecas y camas y butacas y cuadros y el año que gastaba sin haberlo cumplido. Jamás estuvo Calipso más cerca de la luna y del sol.

¡Oh mi Lengua Madre del sueño y el corazón! por lo que yo te almo, te perdonaría todo, todo por lo que yo te almo; la encerrona, el olvido, el auspicio; el teléfono descolgado, la cerradura nueva, el piso en llamas, la ceniza en los labios, el invierno a las noches, la vía muerta en los ojos; la oscuridad para siempre, el purgatorio por dentro, el final tan cercano; el traje severo, la almohada de ortigas, el arpa sin cuerdas, el abismo en las manos, la tierra de brasas, la carcoma en el pecho, pero jamás podría perdonarte que te murieras.

Tu ría es una serpiente que vuela y que no es a su vez sino tu alma y tu voz estrellada de luces que susurra a través del tiempo, ¡oh mi lengua madre del sueño y el corazón!



Yo aprendí a leer en tus labios, a partir de entonces hablo con un deje de sombra, fuego y camino, y a partir de entonces beso locamente enamorado, beso agua, cielo y luna. No dejaría jamás de comerte a besos cada una de tus palabras, labios que todo sienten, desnudez que el dolor alumbra, y mismo fuego que mi respiración aviva.



Naceré a las 12:35 p.m. un 32 de Julyo después de amarte a.C. Ya he preparado el despertador para dentro de 20 años felicitarte por tu sonrisa de siemprevivas. No quiero decirte te amo, quiero amarte mientras escucho correr los arroyos de la luz inapreciable.



Aquí, en la cima de la palabra la vista de tu amor es espléndida. Mi olfato huele el queridísimo coral aterciopelado de tus pasos por el mundo. Mi oído escucha el color de tus labios que adivinan la exacta presencia del silencio. Mi vista descubre el asombroso hábito con que se arropa tu alma cegadora en las escamas. Mi tacto perfila los contornos amados de la desnudez de tu universo. Mi gusto se embriaga en la conquistadora luna que duerme en el agua de tu rosa, que me bautiza, diverso y mismo, en su gemido que no claudica, antesala del sueño sembrado de oros donde escribí con mi sangre tu nombre, con mi sangre, para que escuches siempre, que es mi sangre siempre quien te llama de por vida. , y ¡ay de mi vida! te eternizas con mi vida tú, y ¡ay de tu vida! yo con tu vida me eternizo.

viernes, 28 de mayo de 2010

tu nombre



Recuerdo tu imagen todas las noches


que dormiste a mi lado.

También las que me hice el dormido

sabiendo que me observabas.



Tus hombros y espalda desnudos,

tu frágil cuello y tu cabello hacia un costado

Mis absurdas dudas y mis pueriles sentimientos,

la seguridad de sentirte pegada a mí.



Hoy mis pasos son de fuego sobre la acera

y las calles no me llevan a donde quiero ir.

Me cruzo sin detenerme con vendedores de caramelos,

falsos prestidigitadores que me ofrecen huecos placebos.



Recuerdo el calor de tu cuerpo en mi cama

extendiendo vacíos en la oscuridad los brazos.

El espacio que ocupaba dentro de ti,

el sabor y el olor de cada uno de tus gestos.



Aun hoy, tu nombre me suena como el de un paraíso

sin desentrañar en ninguna cartografía, ni oceánica

ni de las nubes, y asi es como de entre todos los lugares

a los que desearía regresar, estas tú.

viernes, 7 de mayo de 2010

aviones de papel



Aviones de papel









Mis torturadores han esperado



hacerme confesar un crimen que no he cometido.



Mis enemigos, desean que aguante



sólo con el mal intencionado deseo



de ver como se alarga inútil mí sacrificio.



Mi hijo, me mira con esa mirada que tanto temo



mientras le insisto en que se esfuerce en sus deberes.



-¿Sabes hacer aviones de papel?-



me descompone con sus ojos expectantes



y su inesperado nuevo retador desafío.



Finalmente, abandonamos las sumas y restas



para acabar lo que queda de tarde haciendo volar mis cuartillas



con el texto en blanco de poemas descartados



exigiendo el rescate por algo que nunca he poseído.



Aun así, tengo fe en que la suerte



me llegue algún día como botín



de quien jamás se ha rendido.



Mientras tanto, hago volar magníficos aviones de papel



que describen imprevisibles órbitas



en su planeo ingrávido



decorando el vacío alrededor de nuestras cabezas.

miércoles, 5 de mayo de 2010

como ave en el viento...




Como ave en el viento…




El destino siempre se me antojo tan misterioso y fascinante como el contenido de los bolsillos de mi padre. La vida, mi vida deseé haberla vivido como ave dentro del viento. Mirar ahora hacia atrás es como verse en un espejo viejo y borroso, en el que la única que permanece siempre lozana y contemplándome desafiante es la mirada de una culpabilidad que no me es desconocida. Invariablemente donde surgió luz crecieron sombras. Mi alma muestra extraños tatuajes que evalúo y comparo para saber si han crecido o si se acabaran por borrar algún día, como si observara mi mano puesta frente al rostro tratando de ver entre los dedos entre abiertos, con una clarividencia propia de estar sentado en la cara oculta de la luna y admirara una fría puesta de sol. Nunca ha sido lo mismo recordar que no poder olvidar. La dolorosa clarividencia de sentirse cada día más extranjero en lugares que siempre me fueron comunes. Un exiliado sin diagnostico que se contempla la mano preguntándose si un remedio seria volcar cera caliente sobre las líneas de su palma para poder escribir otro destino. Una mano que no da ya cuerda a los relojes, que no coge ya las cartas, que no mece ninguna cuna, que se hace daño, por efecto o por defecto. Ya nadie me pregunta donde paso las noches. Les debe ser tan evidente como saber donde se mete la gente cuando llueve. Mi vida la quise haber vivido como ave dentro del viento. A día de hoy, mi mayor preocupación es la de hallar para mis entrañas un lugar entre dos dunas bajo la arena siempre caliente de una lejana playa convertida en anónima tumba.

jueves, 22 de abril de 2010

...una tediosa y aburrida tarde de domingo..



Deseé haber vivido mi vida


como un ave dentro del viento.

A día de hoy, mi única preocupación

es la de hallar para mis entrañas

un lugar entre dos dunas

bajo la arena siempre caliente

de una lejana playa

convertida en anónima tumba.



¿Tendrá algo que ver que piense esto con que sea domingo? Otra tediosa desoladora tarde aburrida de domingo; de calles sin nadie, de periódico con las páginas desordenadas y a medio leer, sin interés por hacer nada, sin nada que llene mi curiosidad, ni los platos sucios ni las migas sobre el mantel, ni el distante eco de pasos provenientes del péndulo del reloj, con su somnolienta invitación a la incomoda modorra de una mano tapando los ojos sentado aun a la mesa.



Al parecer, unos forenses astronómicos han informado de la colisión de un objeto del tamaño de nuestra Luna sobre la gaseosa superficie de Júpiter… Una teoría anterior, indican estos sabios, es la de que nuestro satélite fue también fruto del choque entre una primitiva y desprevenida Tierra y otro planeta que desquiciado tras peder su orbita viajaba por el espacio rugiendo como un camión de 16 ruedas directo a la inmolación contra el Sol…



“…He deseado (o sólo he soñado?) haber vivido mi vida

como un ave dentro del viento…

(…¿Del tamaño de nuestra Luna contra Júpiter?…)

…Hoy día lo único que persigo es que mis entrañas…”

(… Que curioso!…del tamaño de la Luna!…)

Trampolín Etcétera

El pasado domingo 18 de abril en la Karola, volví a oficiar en una caotica presentacion, que por sus tantos inconvenientes y como los solucionamos se convertio en una de esas expereincias que uno recordara siempre.
Esta vez para presentar el libro de poemas Trampolín Etcétera, concevido por el trio de espadas de la palabra Bolo Garcia, Alfonso Lopez y Sergio Cruz Placer.
La mediodia fue apacible bajo el platano de la terraza de la Karola.Leyendose poemas de los autores citados, a cargo de ellos mismos o de amigos. Todo el rato fuimos acompañados acusticamente por el grupo Perro Estrella...
Una mañana formidable...


en la Carola y en el programa del Club de los Sentidos....


EL CHADOR AZUL DE BEATRIZ PITARCH


portada del libro



dos momentos de la presentación

El pasado 7 de abril tuve el gran honor de ayudar a que Beatriz presentara su libro de viaje a Iran
en la libreria Camara de Bilbao. Fue una experiencia irrepetible, y entre la complicidad del publico
y las facilidad de palabra de la autora, que con sus explicaciones sencillas pero envolventes fueron creando un ambiente tan calido...De verdad os recomiendo este pedazo de libro. Habla de monumentos, de historia, pero sin empachos ni caer en el aburrimiento de otros libros. De lo que sí habla  y mucho es de otra geografia, la humana. Nos describe un pais a tarves de sus gentes...

martes, 9 de marzo de 2010

...como joyas insimismadas en la oscuridad...




Es de noche y contemplo las luces de la ciudad


como joyas ensimismadas brillando en la oscuridad.

Te presiento a mi lado sin ganas de decir nada,

como si estuvieras al fondo de una habitación

envuelta por tinieblas y se presagiara una derrota.

Enciendes un cigarro y te muerdes una uña.

Hay en tu silencio un pellizco que me obliga a pensar

que te has quedado hambrienta de algo.

Después de que haya pasado ese instante de ardor

que me hizo conducir mi coche fuera de las calles

mientras tú no dejabas quieta mi bragueta

ni de decirme cosas que me hacían cosquilla al oído,

nos hemos quedado mudos contemplando lejanas

como estrellas apretadas en el firmamento

las luces de la ciudad,

como joyas codiciosas brillando en la oscuridad.

jueves, 4 de marzo de 2010

OH HIJO MIO!




OH hijo! Hijo mío!


he contemplado al sol encerrado tras sombríos barrotes,

al azul cielo desparecer tras la línea del horizonte

del que manaban como vapor negros nubarrones,

he aprendido que se puede caminar con paso seguro

sobre la desesperación y las ascuas calientes del desastre,

que incluso la decisión de salvarse,

aunque se vea clara la salida y este al alcance de la mano,

es muchas veces tan difícil aceptarla como echar súbitamente a volar

o quedarse con los brazos cruzados.

Y te pregunto, a ti, OH hijo mío!¿como prefieres recordarme?



Te contaran de mí que traspase todas las reglas,

unas con el estruendo con que una piedra hace trizas un cristal,

otras, con la silenciosa alevosía del que reconoce sus pecados

y aun asi esconde sus pasos hasta alcanzar su pasión,

haciéndolos pasar justo por encima de toda norma

y el mejor de los consejos.

En mis pesadillas habitas en un mundo de niebla

en el que ni los dioses osan a poner su mirada

y he de tener fe porque hay una intención oculta en todas las cosas.

Por lo que te vuelvo a preguntar hijo, OH hijo mío!

¿como prefieres recordarme?



No te pido que me reconozcas, eso ya lo hice yo por ti,

ni que hagas frente a ninguna deuda contraída por mí

incluso antes de que nacieras, OH hijo!

a veces te veo como la única flor en este inhóspito desierto.

Si, yo también he sido de los que ha visto apagarse muchas veces las farolas,

amparado tras las barricadas de la inconsciencia

creyéndome a salvo del sonido de disparos

que en ocasiones parecen el canto de los pájaros del amanecer.

Pero hijo, OH hijo mío! ¿como prefieres recordarme?

¿Como al único nadador cruzando una solitaria piscina olímpica

o como alguien que a veces actuó como las ambulancias vacías

dando las sirenas y encendiendo todas sus luces para saltarse los semáforos?

jueves, 25 de febrero de 2010

AQUEL CALLEJON









Aquel callejón sucio, siempre a falta de limpiar,



donde escondíamos de niños nuestros juegos,



en el que los primeros húmedos besos



acompañaron las torpes primeras caricias clandestinas,



ocultas y frías bajo su ropa,



aprendices temblorosas de la anatomía de sus pechos.



Aquel callejón en el que los obreros mataban las horas,



unas veces jugando a las cartas,



otras bebiendo a escondidas del capataz;



ese callejón en el que el padre arroja todas las noches



la colilla sin apagar de un cigarrillo fumado en la ventana



mientras de fondo se escucha el mate sonido de un televisor



solapándose con el llanto de un niño



o con los gritos de la discusión de una pareja aburrida de quererse,



echándose en cara los trapos de una rutina desgastada



como esa ropa interior colgada secándose, que cuando la miro



nunca me puedo escapar de hacer con ella un extraño inventario.



Esa misma ventana desde la que el viejo Kavafis



contempló un estrecho callejón, no muy distinto al mío,



después de conocer los labios del cuerpo del amor,



de embriagarse con su sonrosada sensualidad



o con el vino que sube como un murmullo de ruido



de la taberna que hay justo debajo.



O con la soledad que se lo rememora



mientras, como yo, mira a través de la ventana



ese sucio y estrecho callejón en el que Jack y Dean



ultimaron la ensoñación de sus viajes por los amplios espacios



de un continente sin fronteras, con el estomago vacío



rugiendo



por el olor a comida que les llegaba de cualquier puchero puesto al fuego.



Ese callejón al que regreso buscando reencontrar el brillo de mis ojos



para sorprenderme de que aun permanezca habitado,



esta vez por un vagabundo, inerte como una estatua sin desembalar,



mal arropado por los cartones que son su palacio



y cuyas suelas de los zapatos muestran sin reparo unos agujeros tan negros



como las huellas de mi pasado desgastado en mil lejanas situaciones,



capaces de tragarse el espacio, las constelaciones estrelladas,



los paramos, el horizonte, los accidentes, la ausencia, el exilio,



las cosas que emergen, la melancolía, los acantilados,



el vértigo y el miedo de regresar a este extraño y estrecho lugar



que ya no me dice nada ni es mi cómplice.

miércoles, 17 de febrero de 2010

CARMEN





Tú, pareces ignorar o haber olvidado


el peligro del atajo que acabamos de tomar,

mientras yo sigo con el pie a fondo sobre el acelerador

sabedor de que tarde o temprano

la tierra se va a terminar y acabare flotando en el mar.

Cuanto más viejo me hago más miedo le tengo a enamorarme.

Hacerte el amor es como una misión

de dar interminables vueltas alrededor del sol.

Tus caricias parecen arañar mis entrañas

extrayéndome sin dolor lo enfermo de mi alma,

el aliento de tu boca detenido frente a la mía

segrega retador una fría saliva

en comparación con la incandescencia de nuestros cuerpos.

Me despierto en sueños

empapado en lo que pienso es mi sudor

y descubro que es mi semen;

mi semen derrochado y el que elaboro

aun retenido golpeando mis parpados cerrados,

deslumbrados por la blancura de este latir;

y descubro también que no es ahora mi corazón

el que tiene a mi sexo atrapado nuevamente en sus manos,

cuando me vuelvo a encontrar entre tus insaciables piernas

empujando la cascada de mí leche

como un geiser dentro de una pompa de jabón

dispuesta a alcanzar las nubes.

No se de que estas hecha, si eres tierra o mar,

solo que te siento como el magma de un volcán

brillando rojizo en tus ojos, que me miran entre sorprendidos

y extasiados, solícitos de más acción, suplicantes

y déspotas para que nunca pare.