miércoles, 20 de mayo de 2009

las fotos y la presentacion

















































entrevista publicada en la contraportada del diario "Deia", el domingo 17 de mayo











OSCAR ALBERDI POETA Y COCINERO

"De Santa Teresa sólo conozco la botella de ron"




Corre por sus venas el oficio de cocinero, un 'virus' que brotó en las cocinas de un clásico, el restaurante Bola Biga. No es, sin embargo, un hombre de pasión única y cultiva el realismo sucio en la literatura con la misma destreza con la que 'asea' un gran bacalao para la mesa...
Jon Mujika
restaurante alberdi. Atiende la entrevista con aire fatigado y uno no se atreve a preguntarle -miren sus ojos en la fotografía y sabrán por qué...- si el cansancio obedece al trajín de la cocina o una de las noches canallas que tanto adora. Oscar Alberdi es un cocinero de raza que acaba de publicar Conviviendo con el caos, un libro de versos duros como el papel de lija, dirigidos al corazón... ¡de las entrañas!


¿La realidad es sucia?


Puede serla y puede que no lo sea. A mí me gusta algo cochina, sí.


¿Autobiografía?


Hay un trasfondo en el libro que sí lo es. He pasado mucho y ahí queda, no me arrepiento de nada.


¿Se puede comer de los versos?


No. Por eso sigo en la cocina. En la puta bohemia que tanto me gusta se vive fatal y se come frío, pero es muy divertida aunque salga cara. Así que se confiesa canalla... Me gusta la noche y andar con malas mujeres que fuman y beben. Pero eso es incompatible con el oficio de cocinar.


¿Dejará entonces un día de estos una u otra vida?


Salgo menos de lo que me gustaría, pero cocinar es algo que me apasiona.


¿Y si la literatura le diese para la buena vida golfa...?


Quizás cocinaba para las cenas. Y luego saldría de marcha con los comensales... ¡No es mala la fórmula, no!


¿Qué domina más, un buen bacalao o un verso?


Al bacalao lo tengo dominado desde hace tiempo y el verso a veces se deja y a veces no. La poesía surge cuando quiere. Por eso tengo un ordenador en la cocina...


¿Para escribir?


Para escribir. Algunas teclas están desfiguradas por la grasa, pero las conozco bien a todas ellas. ¿Le puedo llamar poeta?


No.


Así de rotundo...


Para ser poeta hace falta tiempo y es tiempo lo que me falta.


Santa Teresa también era una poeta entre fogones.


No tengo nada que ver con esa señora, salvo que ella tenía un miembro incorrupto y yo otro. De Santa Teresa sólo conozco la botella de ron.


Volvamos atrás: cocinar y escribir versos. Ya sabe que las mujeres dicen que el hombre...


Ya, ya. Que no puede hacer dos cosas al mismo tiempo. Sabe en qué se parece una mujer a un delfín...


¡Ni idea! Todos sabemos que tienen una forma de comunicarse pero ni Dios sabe cómo descifrarla.


La pregunta tópica de la entrevista: ¿los cocineros y los poetas nacen o se hacen?


Ambas cosas.


¿Y usted?


Yo he nacido para esto, para la cocina y para escribir versos.


En esta segunda faceta habrá causado sorpresa entre sus compañeros de oficio...


Ha sorprendido que escriba con la pinta que tengo de gorila de pub de alterne, sí. Pero algunos ya me han felicitado.


¿Qué se cuece en su cabeza ahora? Si este libro sale bien, tengo preparado otro que se titulará Los poemas de un asesino.


¿Lírico?


Ja, ja, ja. Ya te puedes imaginar que no. Corren malos tiempos para la lírica.


¿Cómo consiguió publicar entre tantos escritores? En determinados foros de internet hay un puñado de gente que escribe y que se conoce entre sí. Una amiga me pidió permiso para enseñar mis versos a un editor...


¿Y?


Al parecer el día que los leyó había olvidado tomar la medicación y le parecieron cojonudos.


¿Las musas le han quemado algún plato alguna vez?


¿Qué gilipollez es ésa...? Ya le he dicho que hago dos cosas a la vez.






el protagonista carné de identidad


· Edad. 43 años · Lugar de nacimiento. Bilbao, pronunciado con toda la rotundidad del mundo. · Carrera profesional. Trabaja de cocinero desde los 18 años y escribe poesía desde antes. En la actualidad regenta el restaurante Alberdi. Acaba de publicar su primer libro, 'Conviviendo con el caos'. sus frase "En la puta bohemia que tanto me divierte se vive fatal y se come frío. Por eso cocino..."

articulo aparecido en el diario "el correo" en viernes 15 de mayo


Versos directos al hígado

"Conviviendo con el caos", primer libro de poemas del cocinero Óscar Alberdi


POR Txema Soria


Para Óscar Alberdi, reconocido cocinero, escribir poesía ha sido una tabla de salvación a la que agarrarse en algunos de los peores momento de su vida, un rincón donde poder soltar la rabia acumulada, verter aquellas emociones intensas que no se pueden contar más que a un papel en blanco. Ayer presentó en la librería Cámara, justo enfrente de su restaurante, su primer libro, ?Conviviendo con el caos?. Javier Cámara dijo en la presentación que cada poema de este volumen es una verdadera sorpresa. María Villa fue la encargada de leer el prólogo del libro, escrito por Mayte Sánchez Sempere, en el que se dice que «la poesía de Óscar tiene tanto de vida en cada verso que no puede dejar de respirarse». Es una poesía sin metáforas, que puede entender cualquiera, poemas escritos por un hombre que ha sufrido, que ha vivido. Sus versos son contundentes, como un directo al hígado. Txemi del Olmo y Peru Fuentes recitaron algunos de los poemas del volumen y Manu Iturregui interpretó al acordeón ?El vals del padrino?.Estuvieron en la presentación Adrián Alberdi, hijo de Óscar, que no se separó en ningún momento de su padre, Carmen Tobalina, Ángel Cámara, Iñaki Goitisolo, Aitor Fariñas, que apenas podía hablar, pues acababa de llegar de Valencia de animar al Athletic en la final de Copa, Elena Escudero, el cocinero Ricardo Pérez, Mateo Peláez, Begoña Viana, Isabel Batarrita, Alberto Zuluaga, presidente de la Asociación de Cocineros Vizcaínos Geugaz Jan, Alex Fiz, Marino Montero, Elena Marsal, Elisabet Alberdi, Iñaki Basterretxea y José Luis Jauregi.También asistieron David Jabaloyes y Victoria Arniges, que viajaron desde Barcelona para acudir al acontecimiento literario, Valentín Erauzquin, de la galería Bozzetto, Gloria Díaz Armentia, el profesor Luis Cubas, que el día 28 presenta su libro de poemas ?El aroma de los tilos?, Iker Iglesias, Lide Maguregui, Aitor Alejandro, Ana Muela, que fuera compañaera del gran poeta Eduardo Apodaka, Luis Mariano Junquera, Vanesa Río, el escritor Julio González Alonso, Joaquín Gastón, Xabier Zaldunbide, Óscar Blanco, José Guarino, Victoria Trejos, Mónica Fraga y el ginecólogo de la clínica Euskalduna Eduardo López Arregui.

sábado, 16 de mayo de 2009

bilbao o mi ciudad interior
















fhoto by robert barret


A mi ciudad le huele el aliento

y ese hedor flotando tiñe su de por si extraña luz

obligándonos a vivir como si viéramos

atraves del cristal de una botella de absenta.

En esta ciudad oír el canto de un pájaro

resulta esperanzadoramente ridículo,

pero mayor absurdo es que críen en ella

su estirpe heredera de negras alas.

En la ciudad que vivo el sol no es real

y calienta sus sombrías entrañas

aspirando el humo de un tubo de escape.

Todo el mundo que habita en ella, como forasteros

de toda la vida de aquí, cree tener derecho

a que les corresponda un billete premiado de lotería

al doblar cada esquina.

Por ejemplo, los suicidas

siempre fracasan al primer intento

y prueban a empezar a vivir una nueva vida.

La lluvia sirve de inspiración a los paraguas

y alimenta los charcos para recordar a los transeúntes

que tatúan el suelo de la acera con sus pisadas

el espectro de un destino que camina

sobre los retazos de los reflejos a blanco y negro

de las nubes y los claros del cielo bajo sus pies.

En mi ciudad no existen los milagros

y sin embargo todos los días

leo en el periódico que ha ocurrido alguno.

Un Dios infraordinario

como el logotipo de una gran empresa

busca solar vacío con el que especular

con su inédito retorno.

Oigo a los que la critican decir que no tiene alma

pero lo que yo siempre le he echado en falta

como en una carta el remite,

como en una puta

de la que siempre me estoy despidiendo,

es que no tenga corazón.

Esta ciudad que presiente el océano

como sueñan las estrellas de mar

con viajar a otra Vía Láctea,

te da una paliza que rompe todos tus huesos

y sádica espera paciente, como un lagarto

contempla un escaparate con los maniquís desnudos,

a que se te suelden para con furia volvértelos a partir.

Vivo en ella sin que nadie me necesite

y todos los días parece precisar de mí

como yo de las farolas encendidas

y las nocturnas calles desiertas.

Las estrellas que transitan su cielo

parpadean puestas en contacto con la torre de control.

Esta ciudad bisexual travestida nunca cede el paso

y no se esfuerza por disimular

que puede perder los nervios con la facilidad

de un desertor de peatón al volante.

No tiene ojos para mirarla a la cara

pero la reconozco en cada rostro sin nombre como ella

que me cruzo con mirada apesadumbrada

de Ángeles recién desterrados

saliendo de los huecos edificios del centro

con aspecto de cartón piedra;

en el constante vomito de mansedumbre

de la boca del metro o de los andenes

de urgencias donde las ambulancias

entregan su carga con sobredosis de dolor;

en la atmosfera bucólica de entre guerras

de los parques con un banco bajo un árbol

y parejas paseando, con columpios y ruidosos niños

- por todos es sabido que lo niños no nacidos

corren vestidos de primera comunión por la cloacas-;

cuando entro en un baño donde alguien olvido

tirar de la cadena o me preguntan

por una dirección equivocada;

en la jeta que se me queda

al responder a una llamada de teléfono

con número oculto y una voz femenina

me confirma que la oferta promocional

concluyo sin que pasara a recogerla.




Para Txemi del Olmo

miércoles, 6 de mayo de 2009






OS INVITO


A LA PRESENTACION DEL LIBRO EN LA

LIBRERÍA CAMARA

C/ EUSKALDUNA Nº 6

JUEVES 14 DE MAYO

19’30 HORAS




























domingo, 3 de mayo de 2009

mis silencios







foto by Rober Barret



De pronto tu voz con tono herido me saca de ese estado,
en que te prometo a pesar de que reiteres con mal disimulado interés
tu pregunta, que no pensaba en nada; pero al mismo tiempo,
porque mi alma por breves instantes ha pertenecido más a mi cuerpo,
es imposible que no estuviera barruntando algo inútil de explicar
con palabras y que tu apremio ha convertido en cenizas
que has esparcido celosa por ocupar su sitio,
haciendo latente tu pudorosa inseguridad ante mi largo silencio.
Esas situaciones de ausencia que tanto te inquietan
porque te ves incapaz de interpretar, son el profético anuncio
de algo que quiere llegar pero ignora aún en que parada apearse;
que viaja nómada a toda prisa saltándose los semáforos
a la misma velocidad con que el silbido de las alas del diablo
imitan el sonido de las sirenas persiguiendo a las ambulancias,
y otras, con el paso exasperante de un viejo cruzando la calle,
obstruyendo como un infarto al impaciente e irracional tráfico.
Regala con lascivia drogas a la salida de un colegio de señoritas
o se impone salvar al mundo sin que nadie se lo haya pedido;
se imagina en secreto el olor de los rincones en cuerpos que no son el tuyo
pero a los que me encantaría poner tu rostro con los ojos cerrados
y los labios tan apretados como tus manos agarran a las sábanas;
o se mueve, sigiloso como un escualo, entre los esqueletos del pasado
flotando en el magma de mi memoria de la que me es imposible evadirme.

miércoles, 8 de abril de 2009

MI PADRE NO MURIO DE VIEJO

foto by robert barret



Mi padre no murió de viejo

Mi padre no murió de viejo. Según me pudo llegar a confesar, comenzó a preocuparse seriamente a
partir de un día que al regresar de la calle mojado por la lluvia, observó que sus pisadas no dejaban huella en el suelo de la cocina; más inquietó se sintió aún, cuando ya no consiguió verse en el espejo el hilo de sangre que broto por haberse cortado afeitándose; para acabar totalmente desorientado, angustiado y alarmado, taciturno con las manos apretadas tras su espalda como el profundo nudo de raíces de un árbol, mientras pasea taciturno dándole vueltas en su cabeza a estas y otras cosas, a partir del momento en que ya no escucho el latido de su corazón tras un satisfactorio mutuo esfuerzo o por una de esas situaciones que se lo contraían, llevándolo a pensar que de nuevo estaba todo perdido, pues siempre había desperdiciado la suma- que repentinamente nervioso se obstinaba en repasar con los dedos una y otra vez, no fuera a ser que estuviera en la última sin percatarse- de cuantas fueron las que ya había muerto.
Su innegable muerte en vez de repentina en realidad - creo que a su pesar- se produjo paulatina e invariable como la sucesión de días en el calendario y el rosario de constantes decepciones que parecía ser lo único que le enviaban, y con lo que se divertían, los dioses.
La improbable fecha y hora hay que fijarlas a cuando en ella la indiferencia venció al dolor por las cosas que le habían estimulado mientras fue quien creyó ser; cuando descubrió que caminaba como un ser hueco con dos pies zurdos o con los zapatos equivocados de pie; que en el habitaba esa sensación irreparable de qué nada ya lo llenaría, que sus movimientos eran los de un escualo entre los náufragos de su memoria. Cuando las alternativas se redujeron sólo a dos: seguir viviendo o el suicidio.
Así qué el día que definitivamente dejo de aspirar su estimulante cigarrillo y de imaginar sus peculiaridades absorto en las grises formas abstractas del humo atravesando el techo, los trenes continuaron llegando y saliendo a su hora inexperta, los mercados de valores abrieron para seguir repartiéndose los dividendos de sus contradictorias despreciables especulaciones; los periódicos nacionales no detuvieron sus rotativas y en sus portadas se hacían eco de algún drama local y, como siempre, los locales en las suyas hablaron de los grandes temas nacionales.
En la calle la gente prosiguió yendo y viniendo ocupada en sus cosas como cualquier día, con sus caras tan anónimas como sus existencias, incapaces de producir un recuerdo y menos confusas nostalgias.
Pero eso sí, alguien me contó que ese mismo atardecer sobre los semáforos de Memphis- Bilbao el cielo en el que como en una acuarela se iba mezclando el azul celeste con los inmensos amarillos hasta que el rojo encarnado acababa ocupándolo todo, hubo nubes que impidieron contemplarlo e incluso alguien escuchó llover.
Desde entonces, cuando oigo trenes me parece como si huyeran para no darme la razón; si una extraña fuerza me impulsa a girar la cabeza es para reconocer a su espectro hablando en voz alta y blasfemando dentro de un bar, en mitad de un corro de parroquianos que frente a una copa discuten de futbol, por la mal nacida política o del confuso reparto en una vieja película.
Su recuerdo ruge sin ser convocado cada vez que al finalizar de hacer el amor, algunas en lupanares con ventanas a la calle y cortinas como en los hogares burgueses, ella, -como si invariablemente terminaran fundiéndose para acabar siendo siempre la misma- la mujer responsable de meter las balas para jugar a la ruleta rusa, comienza a hacer predicciones e incluso me quiere adelantar el futuro.
Inesperadamente siento su presencia siempre que como él tengo que mirar al cielo para despejar si volverá a llover sobre mojado y me quedo embobado viendo como el azul celeste se torna en tenues amarillos que acabaran tiñéndose de rojo fuego cuando aparezca la primera estrella.

viernes, 3 de abril de 2009

MONIKA



Y nuestros sexos en espiral piensan en voz alta vocales mudas
escapando por nuestras bocas abiertas hasta la extenuación,
en las que sorbemos con la lengua las yemas de los dedos
que se cuelgan de sus labios y las agrandan,
desencajando aún más dos rostros contraidos por el éxtasis
de un nudo de venas escurriendo todo su húmedo contenido
como una cascada imposible a la que practicar un torniquete.

De pronto, nuestros cuerpos se sacuden
como dos sombras atrapadas en el sol.
Deslumbrado cierro los ojos para admirar un sanguíneo universo
palpitando en mis párpados. A oscuras recupero próximo el sonido
de tu respiración; luego, la punta de tus cabellos mojados
desplomándose como un aguacero, rocía mi pecho nuevamente retorcido
por esta pequeña repentina aún más grata impresión.

Y afuera, la ciudad con sus luces nocturnas parece una salamandra
desparramada a la que es imposible ubicar los ojos.
Los trenes han dejado ya de pasar y bajo tu ventana la calle
estira más su tenue soledad con el lucernario resplandor de las farolas.
Cuando llegué y me esperabas tras la puerta entreabierta,
te besé y te avisé de que había un escalón suelto en la escalera.
Tú buscaste predecir en mi rostro qué tipo de paso traigo hoy.
A fin de cuentas, somos dos personas que no sienten miedo a haber vivido,
sólo, a las que da vértigo y lastrada pereza
sospechar que aún les puedan quedar más vidas por morir.

miércoles, 25 de marzo de 2009

hay noches

ianire sagasti


Hay noches en que los sonidos
se reconocen con tal claridad
que parecen descubrirse con la percepción
de los sentidos un animal salvaje.
El murmullo lejano de voces
tornándose en repentino estruendo
al abrirse la puerta del bar,
que deja escapar los ecos de música
inundando las solitarias calles
como un vomito sanguinolento
con manchas de humo y hedor a alcohol.
El taconeo lejano de unos pasos
a los que inmediatamente pongo sexo.
El suave ronroneo del motor de un coche
de policía pasando despacito.
El siniestro silbido del batir de las negras alas
de los demonios que persiguen a una ambulancia.
El chapoteo húmedo de una manguera remota
que borra las pisadas del día hasta convertirlas en barro
cayendo como una cascada de cadáveres por la cloaca.
Los sucios pensamientos y las bonitas palabras
que viajan en la parte de atrás de los taxis,
apurándolos para que no respeten los semáforos
con muestras esdrújulas de mal disimulada ansiedad.
Hay noches que no necesito salir para saber que estáis haciendo,
de que habláis.
Hay en la noche
cosas que no descubro durante el día.
Puedo saber que pensáis.

martes, 17 de marzo de 2009

he olvidado tu cara



ianire sagasti






He olvidado tu cara como uno de esos papelitos
que se me pierden en los bolsillos
con un número de teléfono sin nombre.
Sin embargo, sé que fuiste diciendo por ahí
que abandonarte fue como que pasara de vivir
en un ático del centro de la ciudad
a dormir sobre un lecho de cartones
bajo un puente de la autopista.
He de reconocer que desde que no abduces mis noches
he perdido la prisa y las ganas de seguir siendo bueno.
En mi cabeza arden torbellinos como vendavales de deseos
de abrir la puerta de los taxis cuando pasa un motorista,
de ser yo el que escupa en la mano de las gitanas,
de recortar con tijeras tu silueta en nuestras fotos.
Sé que tengo cara de ingenuo equinoccial
y la tristona mirada del que invariablemente se enamorara
de la chica encargada de meter las balas
para jugar a la ruleta rusa.
No fuiste mi primer error y confío en que no seas el último,
pero tenia ganas de volver a sonreír.
Bendita sea la calle que vuelve a arder
al ver como me alejo
abandonando tu equipaje en su mitad.

viernes, 13 de febrero de 2009

nadie escarmienta en cabeza ajena (revisado)

foto de Rober Barret
Nadie escarmienta en cabeza ajena
En cuanto aprendas a limpiarte el culo,
a atarte los zapatos y a partir la carne
tú solito,
habrá llegado, al fin, ese día que dará inicio
al resto de tu existencia,
esa que te llevara a todas partes
y en la que puede ocurrirte de todo;
y en la qué, mi pequeño,
espero tengas buen juicio
para no acabar pidiendo la hora
bramando subido a la cruz que tu mismo te erigiste
“¡¡¡Eli, Eli lama sabactani!!!!”.
Pero de nada sirven los consejos,
sobre todo porque no sabría cual darte primero,
y porque, a tu edad, yo también huía de ellos
como de pisar cristales descalzo.
Asi que calculo que será tu propio destino
al que te aliaras clandestinamente
para ir poco a poco descubriendo por ti solo
que es más emocionante
que no sepa donde ni con quien estás.
Y lo único que podré desear
como una plegaria para que deje de llover
es que no se te revele demasiado pronto,
que existen amigos sólo de palmadita en la espalda
cuyo ánimo es como morir en tierra extraña,
mujeres sin brazos pero con cartera hambrienta
como la vanidad de su amor propio;
noches que no querrás que acaben nunca
en las que terminaras adorando de rodillas frente a un bidé
del sucio cuarto de baño de algún antro
blancas líneas como las que dibujan los aviones en el cielo;
que el reflejo que devuelve tu espejo
puede llegar a ser la cara del fracaso,
de la soledad, de la resignación,
o, aun peor, la de un desconocido.
En el caudal de libros prohibidos que vas a probar
hallaras, en cuanto busques la verdadera verdad,
que sus páginas están siempre en blanco.
Nadie escarmienta en cabeza ajena
ni puede vivir una vida que no es suya,
y tú, como hicimos otros antes
“has venido a llevarte la vida por delante
y a salir a hombros por la puerta grande”.
Asi, que imagino que más de una noche,
a esas horas en las que, parece ayer,
ya llevabas un buen rato dormido,
tendré que abrirte la puerta,
y descubrir, en la palidez enfermiza de tu joven rostro,
unos ojos extrañamente enrojecidos
que cuando acierten a crear un mirada
será entre avergonzada y retadora.
Yo, como harás tú
no escarmenté nunca en cabeza ajena
e hice también por vivir mi vida.
De eso hace ya cuarentaitantos
y aun de vez en cuando continúo entre equilibrios
no encontrando las llaves en los bolsillos,
o lo que es peor, sin dar con la cerradura y sin nadie
que termine por abrirme ninguna puerta.

jueves, 5 de febrero de 2009

conversando con mi verdugo



Se me hizo curioso que el verdugo mostrara interés
por saber si me encontraba bien.
Le respondí como si no se tratara de él
que estaba harto de vivir momentos históricos.

- Tranquilo –respondió- tampoco el futuro
es lo que era. No tardaran en enviarnos de nuevo
a un falso Mesías; al autentico,
lo han dado por desaparecido
desde que alguien tuvo la brillante idea
de contarle lo que de él se esperaba.

No convencido por esta interpretación,
pero menos inquieto
por saber que no soy el ansiado,
le replicó en pie sobre el cadalso:
-¿es esto el tiempo?

Leo en su mirada,
a traves del verduguillo
con diseño de calendario,
fingir no haber oído nunca
esta misma pregunta.

-¿Tienes en tu agenda de sueños
alguno aun por visitar?

- Me conformaría con volver
al momento justo de inmensa satisfacción
mientras cometía aquello por lo que me habéis condenado
y a lo que no dejáis de referiros como crímenes,
profundos actos de amor en realidad.

- ¿Reconoces entonces tener las manos
manchadas de sangre….

-Después de cada acto me las limpiaba
y por lo que intuyo no sabes, pero deberías,
que siempre destruimos lo que más amamos;
y ya que lo dices, por lo que das a entender me desprecias
porque sabes que yo disfrutaría con tu oficio.

- ¿es esa tu ultima voluntad? estás loco.- se atreve a volverme a sentenciar,
pero lo que realmente me molesta
es ese movimiento con la cabeza
negando una y otra vez
como la afirmación de que rehúye de desear entender.

-loco esta quien puede no quien quiere,
además el sentido común es una peste,
y tú eres la cordura de la que huyo,
querido colega matarife.

-¿Por eso has pasado media vida evitándome?






-Perdona – le interrumpo- no es como lo quieres ver,
tú y yo no nos parecemos
a pesar de regentar negocios en la misma calle;
para ti esto es la parte engorrosa de tus funciones
y para mí sería un placer; tú necesitas este trabajo
para sobrevivir, y yo, no puedo
pensar en hacer otra cosa en todo el día;
tú sudas mientras yo me correría,
tú recordaras esta conversación,
yo no olvido nunca una cara.

- ¿Sabes que vas a morir?

-¿Y mis clientes no vivían temerosos de la parca?
Lo que hice fue introducir en sus vidas,
para que al final nadie me lo agradezca,
la inesperada sorpresa de “¿quien les iba a decir?”
que finalmente no se despedirían
porque el inmenso dolor en el brazo
se lo impidiera; que no sería un despiste tonto
sobre cuatro ruedas
lo que les llevará al traje de madera;
y si alguno, ya no vivía contento
le he ahorrado la última penalidad
de explicarse en una carta…

-por cierto, como el momento se acerca
¿tienes algo más que decir?

-la falta de arrepentimiento es mi despedida

-¿sabes que iras al infierno?

-conozco mas gente allí que en la gloria….






de mi amigo barret.....



Óscar Alberdi: he aquí un hombre que resiste ante los indeseables, los tontos, los malnacidos, y toda la escoria que nos rodea. Aguanta sus noches con su whisky favorito -Lagavulin-, su pinta de cerveza tostada, o también cerveza negra. Rara vez calma su sed con cerveza rubia. Pero si es rubia en forma de mujer lo aguanta con buen grado. Fuma "Habanos" en cantidades industriales, y como si de un ave mística salida del averno se tratase, Oscar -ecce homo- Alberdi, resiste impasible ante todos los avatares que la vida le ha puesto con zancadillas continuas. Un hombre hecho a sí mismo a base de golpes, zurriagazos varios de bar en bar, y algún poema escrito en los aposentos de una habitación vacía a las 4 de la mañana.
Él ha venido para presentarnos sus poesías en forma de papel, que próximamente tendrá el honor de publicar, y nosotros de leer...
http://poemasdeunasesino.blogspot.com/
Un personaje parecido, que últimamente me tiene intrigado, y que se parece mucho a este hombre de profundas convicciones ancestrales, es el denominado "Tío la Vara", un vengador a la española.
http://es.youtube.com/watch?v=PTZUAFZ-Ctk
http://es.youtube.com/watch?v=5Kd19QwiQOc

jueves, 29 de enero de 2009

desde entonces


Desde entonces
todos los días son áridos domingos
por los que transito entre la pereza al futuro
y una aterradora falta de cariño.
Habito a oscuras
al acecho
en el hueco de las escaleras,
en el liquido derramado de un vaso
sobre la barra de cualquiera de los bares
de los que me terminarán por echar para poder cerrar.
Desde entonces
las proposiciones de amor que hago
fluyen sólo de cintura para abajo
como el sonido del aleteo nervioso de palomas
con alas incandescentes
bebiendo apretadas en una fuente de un solitario parque.
Y es que he olvidado como no recordar,
y tú eres lo único ya que me daña.
La mayor puta a la que he amado.

Se que parte de la culpa la tuve yo;
confundí el mañana con el movimiento en tus glúteos
de esa carne voluptuosa que es tu mejor reclamo,
y desde entonces ya sólo persigo
con una sonrisa ensayada
el rastro caliente de cuerpos aun candidos
a los que abandono nada mas terminar
sin haber preguntado su nombre;
las gitanas no leen ya de mi palma
sino que me muerden la mano;
la misma con la que sondeo el fondo de los bolsillos
intentando entre equilibrios encontrar unas llaves
que antes usaba para abrir cada noche
las puertas de una pensión llamada Paraíso.

Lo fuiste todo para mí.
La sorpresa en el altar, la viuda en mi funeral,
tratar de atrapar fuego con la punta de la lengua.
Me compadezco de mi sentimiento de culpa
y comienzo a barruntar seriamente la posibilidad
de que todo acabaría si matara a alguien;
asi dejarías de ser lo único que aun me daña
aunque eso si, seguirás siendo la mayor puta a la que he amado.

martes, 6 de enero de 2009

PRESENTACIÓN DE COMIENDOS PELOS COMO HEREJÍA POÉTICA EN BARCELONA
PRÓXIMO MARTES 27 DE ENERO.PRESENTACIÓN DE COMIENDO PELOS COMO HEREJÍA POÉTICA EN BARCELONA.
El próximo 27 de enero, se presenta en la Sala María Aurelia Capmany del Pati Llimona de Barcelona, con la colaboración del Museo de Poesía de Cataluña (MUPOCAT), el libro Comiendo Pelos como Herejía Poética, publicado por Ediciones Atenas, y cuya autoría comparten Cesc Fortuny i Frabré y Marian Raméntol. La hora de la cita es a las 19.30 horas.
En la presentación contaremos con la colaboración especial del grupo METAL ORIENTAL, del antólogo, Andreu Navarra y del editor, José María Pinilla.
Desde que empezó su andadura, en Junio de 2008, Comiendo Pelos como Herejía Poética no ha cesado de darnos satisfacciones, expandiéndose por la red y teniendo una gran aceptación entre aquellos que se han aventurado a su lectura, ahora ya falta muy poco para que se vista de gala y acuda a su presentación oficial en sociedad.27 DE ENERO DE 2009LUGAR: CENTRE CÍVIC PATI LLIMONA. C/Regomir, 3. Barcelona.Sala: María Aurelia Capmany a las 19.30 horas.Cómo llegar:Metro, Línea 4- parada Jaume IAutobuses: Parada bus: Via Laietana (Jaume I-Pl. Emili Vilanova)Línies: 17 (BARCELONETA - AV. JORDÀ) 19 (EL PORT VELL - SANT GENIS) 40(PORT VELL - TRINITAT VELLA) 45 (PG. MARITIM - HORTA) 120(MERCAT DE SANT ANTONI - MERCAT SANT ANTONI)OS ESPERAMOS A TODOS!

lunes, 5 de enero de 2009

Tan difícil como arrancar una pluma de las alas a un ángel en pleno vuelo


Tan difícil como arrancar una pluma de las alas a un ángel en pleno vuelo


Tan difícil como arrancar una pluma de las alas
a un ángel en pleno vuelo,
es explorar el intenso vértigo que desnuda mis brazos
en el justo instante que los abandonas nuevamente,
exagerando el vacío que los estremece
cada vez que retornas a ser
alguien del que sólo sé que estará bien
por la ausencia de noticias.

Esta verdad nació en el mismo útero,
deshabitándolo de cualquier otro entendimiento,
y asi, he tenido que aceptar tener dos hijos
no habiendo conocido la coexistencia de ambos
hasta que el convivir cotidiano se transformó,
por confusiones del futuro, en escasas pocas horas
de querer apresuradamente fingir, con forzada madurez,
que todo es normal, y no saber que contarte primero
en cada despedida que podría ser la ultima.


Hasta que las noches de vigilia
consolándote entre mis brazos
se convirtieron en unos pequeños dedos
abandonando mi palma al desamparo de una súbita intemperie
frente a una puerta repugnante; tras la que una invisible orden
me impide acompañarte, aunque sea
con la discreción de un espía, para tan sólo contemplar como te duermes;
en vez de imaginarte de regreso sobre la que fue tu cama
continuar, sin que nada se hubiera extraviado, soñando.

Ese otro niño desconocido se ha criado a espaldas
del mundo que contempla su padre con los ojos cerrados,
detenido ante un deshabitado parque de juegos,
velando, como si agonizara, a un inmóvil solitario columpio.
Corre bajo las aceras como los niños no vivos
van hacia el mar empujados por la corriente
de las alcantarillas de los oscuros presagios.


Instintivamente acude su presencia a mí
cada vez que paso junto al patio desierto de un colegio,
que muestra su firmamento de silencio
escarbado en la ausencia del griterío alegre
que amordazan las aulas;
está siempre en mi mano que se asusta
y en un acto reflejo se alarga cada vez que un niño
se suelta de la mano de su padre a mitad de cruzar la calle
para llegar corriendo solo hasta el otro lado.

sábado, 27 de diciembre de 2008

articulo sobre oscar alberdi en la nausea


He tenido el grato regalo del Olantzero de encontrarme con que la revista virtual La Nausea se ha atrevido a hacer un articulo sobre mi, colgando además alguno de mis poemas.
Aqui os dejo el link que enlaza con la revista para el que quiera echar un vistazo.

martes, 9 de diciembre de 2008

LAPOESIA ME PARECE UNA ESTAFA




foto by Robert Barret
ESTE ARTICULO HA SIDO SAQUEADO DE UNO DE LOS MULTIPLES BLOGS DEDICADOS A LA POESIA DE ESE GRAN POETA LLAMADO BATANIA










Queden por delante dos cosas. Primera: que esta es una opinión provocadora que pretende invitar a la reflexión. Segunda: que me encantan las greguerías, las kenningar y la prosa poética. Dicho esto, declaro que la poesía rimada me parece una estafa. El filósofo Daniel Dennett ya advierte de lo peculiar que es la poesía (como lo son los microcuentos, los haikus o cualquier otra construcción escueta y rápida de crear y por tanto susceptible de reproducirse en grandes cantidades y con pocas exigencias: el hecho de que una novela tenga 200 páginas ya constituye una exigencia, porque muchos no tienen la paciencia de juntar tantas letras). Dennett cita a uno de los fundadores de la inteligencia artificial, John McCarthy, que en cierta ocasión sugirió que la red de correo electrónico revolucionaría la poesía. Ya que sólo unos cuantos poetas pueden ganarse la vida vendiendo sus poemas debido a que los libros de poesía son volúmenes de pocas páginas y caros, comprados por un número escaso de lectores, si los poetas difundieran sus poesías por Internet, por ejemplo a un precio de diez céntimos el poema, entonces muchos poetas podrían ganarse la vida con ello. Lo que no predijo McCarthy es que ningún amante de la poesía querría leer miles de archivos electrónicos repletos de poemas. Los amantes de la poesía, acaso, exigirían filtros que cribasen la avalancha de obras: se fijarían si una editorial lo avala, si tiene críticas positivas, etcétera, y finalmente el lector acabaría adquiriendo pequeñas cápsulas de poesía, tan pequeñas como los delgados volúmenes tradicionales que antes consumía. Nada habría cambiado. Porque los filtros nacen espontáneamente. Así pues, la poesía se debe vender muy cara y muy selectivamente o no tiene sentido como tal, como el caviar. Con una diferencia: el caviar realmente escasea y es costoso de conseguir. La poesía, no. La poesía abunda pero la comercializan como escasa y elitista. Y ésta es la primera prueba que refrenda mi opinión de que la poesía, máxime la poesía con rima y métrica, es un artefacto especulativo fuera de las fronteras de la verdadera literatura. Un juego de feria con mucha pirotecnia que cuenta, contradictoriamente, con el aval de la elite intelectual. Pero más que cuestionar la poesía, mi intención es cuestionar la rima, el ripio. Cierto que los recursos estilísticos de la prosa y hasta de las obras divulgativas también empañan el mensaje. Cierto que la cadencia de las oraciones puede llegar a ser muy persuasiva, como lo es la melodía de una canción, animándonos o entristecernos sin usar ni una sola palabra. En ese sentido, rima y retórica son herramientas equivalentes. Pero siempre se me ha antojado la rima un elemento mucho más artificioso que el resto de los recursos que se usan para reforzar la imagen de un texto. Porque la rima busca, sobre todo, disfrazar y desnaturalizar el texto per se, recurriendo para ello a la musicalidad más obvia; siempre demasiado consciente de sí misma. Y ya no digamos cuando hablamos de sonetos y otras construcciones de alambicada métrica. Es como creerse especial porque has escrito una historia usando 30 veces la palabra “astrolabio”. O como aquel extraño poema en latín del alemán Christianus Pierus titulado Christus crucifixus, cuyos mil versos estaba compuestos por palabras que empiezan por C (Currite, castalides. Christo comitante camanae...). Para la hermenéutica puede tener algún interés, pero no para contar historias o transmitir sensaciones y/o emociones. Muchas rimas son un alarde puramente técnico. Parece que prime encontrar la palabra que encaje en la métrica y no que encaje en lo que se quiere transmitir: puestos a elegir en igualdad de condiciones de rima, el autor escogerá la palabra que más sintonice con el mensaje del texto, claro, pero esta situación suele ser rara, así que, al haber escasez de posibilidades de palabras que rimen, el autor rechaza un mayor ratio expresividad en aras de que técnicamente la rima se produzca. Como si entonces el poema fuera una descripción pormenorizada de las características de un motor y no la descripción del lujurioso y endiablado ruido que produce ese motor y cómo es capaz de desplazarnos a 200 kilómetros por hora. La rima, pues, se me antoja la parte aburrida, academicista, exegética, de pasatiempo de la literatura. Como la Oulipo. Curiosamente la rima, en prosa, se considera cacofónica… curioso, ¿no? La poesía rimada (y ya no digamos las rimas complejas) debería figurar incompleta en los periódicos, junto al autodefinido y el sudoku, para que el lector la completara. O debería formar parte de una colección de curiosidades lingüísticas, como que la cama se llame cama y la cómoda se llame cómoda, siendo más cómoda la cama que la cómoda. Por esa razón y no otra el ripio es un recurso tan propio de la publicidad más ingenua: “del caserío, me fío; Colgate el mal aliento combate; Rexona, el desodorante que no te abandona; el frotar se va a acabar”. Y hasta es un elemento imprescindible de cualquier lavabo público; sin ir más lejos leí el otro día el siguiente grafito: “Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado”. Precioso. Un ejercicio donde prevalece tanto la técnica, el formato y los engranajes sobre los demás elementos literarios no es literatura sino otra cosa. Ripios publicitarios, mensajes para estampar en una camiseta, elóganes rimados, canciones de verano, las tan en boga batallas verbales de raperos. Para que no todo sea negativo, aportaré una visión halagüeña de la poesía. Transmitir ideas con la poesía no es una tarea fácil, y más todavía bajo las rígidas exigencias de la métrica. Como dice el filósofo Daniel Dennett a propósito de la construcción de un soneto: Tan pronto como terminamos el primer intento de una línea, tenemos que revisar muchas de las otras líneas y esto nos obliga a abandonar algunas de las excelencias conseguidas con dificultades y así sucesivamente, dando vueltas y más vueltas, buscando una forma global correcta o tratando de hallar la mejor forma posible. Esta artificialidad en la forma, según el matemático Sanislaw Ulam, podría ser una fuente de la creatividad en lugar de una rémora: Cuando era niño me di cuenta de que la función de la rima en la poesía consistía en obligarnos a encontrar lo no obvio a causa de la necesidad de hallar una palabra que rimase. Esta necesidad fuerza nuevas asociaciones y casi garantiza desviaciones de cadenas de rutina o de pensamientos encadenados. Paradójicamente se convierte en una suerte de mecanismo automático de originalidad (Ulam 1976:180). La poesía, pues, como catalizador de la creatividad. Pero entonces que sea una herramienta privada del autor para superar el bloqueo creativo y no un alarde de ingenio en sí mismo. Y que no sólo se alabe la métrica, sino también los textos con muchos “astrolabios” en su haber. A no ser que, ay, se pretenda cristalizar una enseñanza más fácilmente recurriendo a la musicalidad (como un mantra adormecedor, un discurso zombi, una paremiología simplificada, un dogma, un meme musical), como la que oí una vez en una película de Almodóvar, cuando aún era un cachondo y un costroso: “Hagas lo que hagas, ponte bragas”. Pero Almodóvar no iba en serio. Los que van en serio deberían escribir biblias catequísticas para amaestrar mentes. Con “astrolabios”. SERGIO PARRA, en Papel en blanco, 14 de octubre de 2008. .

miércoles, 3 de diciembre de 2008

el asesino sólo es el sicario del miedo



foto by Rober Barret






El asesino sólo es el sicario del miedo



El asesino no puede descansar.

El asesino se despierta en mitad de la noche.

El asesino enciende otro cigarro

y contempla desde la cama el televisor sin volumen.



Soy un asesino porque me condenasteis.

Desde entonces habito con el miedo.

El miedo es quien mejor nos conoce,

nada le es extraño ni se le puede ocultar,

ni nadie consigue escapar de él.



Censo su rostro en la imagen recurrente

que no me permite dormir, de las distintas caras

de todas mis victimas.

Me inquieta una mirada que me reconoce

y no recuerdo a quien pertenecía.

No me preocupa en absoluto

haber matado a alguien que no se lo mereciera.



Como peregrino de la incertidumbre

que generan mis actos, tanto en mí como en los demás,

vivo amparado entre la multitud

como un francotirador anónimo,

marcando en su desnuda conciencia

el recuento de sus victimas más anónimas aun.




Cruzas de noche por un solitario parque.

De pronto, sientes que esa sombra que aparece

no es la tuya, y que incluso la adelanta.

Súbitamente todo se vuelve oscuridad

y cuando abres los ojos comprendes

que estas muerto

y que aquel contorno sin silueta

era tu propio miedo.



El asesino sólo es el sicario del miedo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

la cita del asesino



EL ASESINO Y SU CITA


Planeo con sumo cuidado cada detalle de nuestro encuentro.

No me puedo permitir dejar nada al azar;

no se trata de un momento fortuito

preparado por un admirador deseoso de hacerse notar;

no anhelo permanecer más en tu retina

que el instante en que tus ojos me miren oceánicos

clavados en mi rostro, atónitos, desconcertados.



A la sorpresa veloz he de sumar que nadie lo evite,

interrumpiendo nuestra intimidad.

Solos al fin los dos, tu intentando entender,

yo, procurando atraerte a mi verdad.

Me asegurare de elegir correctamente ese segundo sagrado

en que comprendas que el hilo de vida al que te aferras

nunca fue tuyo enteramente ya que siempre dependió de otras manos,

como cuando la veas oscilar entre las mías

detenidas siniestramente sobre tu aliento

hasta apoderarme de tu ultimo suspiro de cristal.



Luego, continuare mi camino sin que nadie me haya visto;

llevándome tu ropa que enterrare para que ninguna persona

se vuelva a vestir jamás con tu presencia;

y romperé la esfera de tu reloj

para que tu alma acepte que ya no ha de temer más.




Sé que te preguntaras por qué precisamente tú,

como tampoco entenderás por qué lo tengo que hacer.

Si te conociera y tu a mí, incurriríamos en motivos tan necios

como el odio, la venganza, el rencor o los celos,

que corromperían lo que sentiremos en nuestro único encuentro.

Otros ojos antes que los tuyos, y a los que al principio

me era imposible descifrar su mueca tomándola únicamente por pánico,

se han empeñado en plantearme la misma cuestión

como si la obtención de una respuesta retrasara lo inevitable.

Los motivos del asesino se escriben siempre al revés.



Si hubieras cruzado la calle por otro punto,

si no te hubieras entretenido frente a los escaparates

iluminados en la oscuridad nocturna de una calle solitaria;

si tus pasos no hubieran ido acompañados del eco

de un taconeo constante que llamo mi atención

para al girar mi cabeza descubrir que paseabas sola,

creyéndote a salvo en este entorno

ignorando que has entrado en un jardín privado.



A partir de ese instante, como si tú fueras todas las aceras

de la ciudad y yo la lluvia, me comenzaste a pertenecer.

Eso y que dentro de mí creció la necesidad ineludible de custodiarlos

para que nadie que no sea yo interrumpa su serena cadencia.

Nunca sabemos quien nos puede estar observando.




Así, poco a poco, creyendo que van

hacia la seguridad tediosa y rutinaria

del calor de su hogar, te diriges inconsciente

a la sorpresa de nuestro encuentro,

sin presentir detrás de ti el silencioso sigilo

con que te persiguen los míos;

fecundándote de un breve futuro con la mirada

de cazador sin prisa por decidir el momento

en que olvidar tus costumbres para iniciarme

en conocer las de una nueva alma que deba custodiar.





No te arrebato nada que tarde o temprano

vayas a perder y a cambio te regalo

que no te vuelvas a preocupar jamás por nada.

¿Que saco yo de esto?

Veo que te empeñas en resistir,

en no plegarte a entender.

Mejor harías en aceptar tu destino

como a que yo seré la última persona

por la que te debas inquietar.


lunes, 3 de noviembre de 2008

la bala en la cabeza




La pasada noche
alguien metió una bala
en la cabeza de Ezequiel
mientras soñaba.

Sólo necesito una bala
para desahuciarlo de su vida
sin un signo de piedad,
ni una muestra de arrepentimiento.


A fin de cuentas, un asesino
es un inexperto emocional
y sin conciencia no existe pecado.

Los buenos nunca ganan
y si lo hacen es porque han cambiado.

Aprender esta verdad lleva su tiempo.
Es como despertar flotando en el aire
y descubrir que no sabes volar.

Alguien se le acerco lo suficiente
como para meter una bala en su cabeza
mientras soñaba.

Aun asi, el silencio del que brotaron los pasos
es cómplice del crimen y de la huida.

Dos desconocidos que coinciden por un instante.
La victima ignorándolo todo acerca del otro.
Aquel, conoce bien el sabor del miedo
que arrastráis y que no os perdona la vida
que vivís como un castigo.

El miedo es el eslabón más frágil de la vida

Si Ezequiel hubiera despertado en ese momento,
habría sido para formar parte del corro de Ángeles
que rodean su cadáver haciendo conjeturas
inexactas sobre los motivos del asesino.

A fin de cuentas, un asesino
es un inexperto emocional
sin un signo de piedad,
y sin arrepentimiento no hay pecado.

miércoles, 29 de octubre de 2008

hotel insomnio


De nuevo me instalo en el hotel insomnio
para hacer noche
y contemplar como si se tratara de la última
a través de la ventana abierta la avenida desierta
aun más larga por la intemperie de su vacío;
en la que lo único que parece latir
son las luces de los semáforos
que me contagian de su paulatina resignación
al ofrecerse poco a poco en verde
para que nadie los atraviese,
y gradualmente indignados recuperar lentamente el rojo
que ni un camión de la basura desafía.
Dejo caer los rescoldos de mi cigarrillo
observándolo cruzar la perspectiva plana
como una bala imprecisa a cámara lenta,
hasta deshacerse en metálicas ascuas
estrelladas contra un muro
tan imposible de atravesar como la acera;
la misma en la que me contemplo como en un cuadro
y en cuya estéril superficie me da tiempo
a ver crecer un árbol con extraños frutos
colgados de sus ramas como manos abiertas.
Me imagino que alguien dobla la esquina,
creo escuchar sus pasos y distingo su sexo;
me extravío como un tren a la deriva
cuando ya no la siento.
Atrás, muy atrás, queda la cama,
donde entre penumbras duermen los fantasmas
que procuro esquivar yendo agotado a dormir
cuando ellos se levanten.

cada día más ciego


He vivido,
-lo reconozco-
prácticamente toda mi vida
deslumbrado por algo.

Eso alimentó mi ambición
y que el éxito
significara conseguirlas.

Perdón, no había dicho aun
que se tratara solo de cosas,
materiales
unas veces
otras, imposibles de domesticar.

A través de mis ojos
fui embaucando al resto de sentidos
convenciéndolos en cada momento
de lo que necesitaban.

Así fue como que los convertí en dependientes,
drogadictos con mal disimulada ansiedad
de poseer, de tocar, de probar,
de que los amasen.

Hoy, que la decepción me ha dejado ciego,
que ya no me sorprende la fascinación
practico a leer en Braille
sobre el relieve de las piedras con las que tropiezo,
en el polvo acumulado de los muebles
o en los marcos labrados de los planos retratos.

Antes de doctorarme en ser capaz
de diferenciar los distintos tipos de árboles
por como el viento
susurra a través de sus hojas,
de reconocer la voz de cada niño
en mitad del eco de sus gritos
mientras juegan en el patio,




practiqué desquiciado la autodestrucción
como un francotirador con cataratas,
confiando en merendarme
todas las angustias
hasta que la muerte,
como una señorita
sobre la que puse mis manos sin permiso,
me advirtió, como sólo se habla a los borrachos,
de si quería perder todos mis apéndices
de un solo golpe.

Ahora adivino que hay para comer hoy
sobre cada mesa
por el olor que inunda la escalera,
rememoro el paladar de su copa
en mi boca
y el sabor de su lengua
mientras recorría cada uno de mis pliegues;

no permito que nada me confunda

en vez de acudir al saqueo de espejismos,
me dejo empapar en vez de teñirme;

ahora que he aceptado que todo a mi alrededor
no varíe su color en todo el día
como el cielo monoestacional de mi infancia,
veo mas claro, distingo lo lejano,
valoro lo que se me ofrece.

He acostumbrado mis ojos a ver en la oscuridad.

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sábado, 25 de octubre de 2008


dos grandes libros

Mayte Sánchez Sempere, poeta madrileña nos sorprende con la aparicion de su segundo poemario. Una poesia intima, sincera como su autora. Honesta con el lector y ella misma.
Una mirada limpia sobre el mundo que rodea a la autora. Para el que desee mas informacion sobre esta poeta o como conseguir sus libros aqui dejo un enlace al blog de Mayte.

miércoles, 15 de octubre de 2008

en letras de oro


Alargo mi mano abierta como el infeliz
que ignora que le puede caer una maldición
para que ella, con su dedo índice,
acaricie los profundos valles de mi pasado,
las lomas de mi porvenir,
los surcos superficiales de mi presente.
En mi palma lee las líneas del tiempo
y yo ávido de conocer
me estremezco cada que vez que se detiene,
no vaya a ser cierto que pueda adivinar aquello
con lo que convivo tratando de olvidar;
y es que la mala senda que hasta ahora he pisado
hizo que esa misma mano
se extendiera para coger la fruta madura
del árbol prohibido
y cuando tuve que decidir
entre el bien o el mal
lanzara una moneda a cara o cruz
y que no la retirara ni cuando recibí mi castigo
para soplarme la punta de los dedos doloridos
porque orgulloso me creí capaz
de sostener con ella el mundo.

Y es que si existiera alguna señal
explicación a tanto ir de un lado a otro,
dando casi siempre tumbos,
debería llevarla mejor escrita en la frente
marcada a fuego fatuo
que como una luna de agosto
ilumine a partir de ahora mi futuro
lejos de mujeres de negros cabellos
con lo ojos cerrados bajo mi beso,
de hijos que nacieron en un hospicio
sin llevar ningún pan bajo el brazo,
de fortunas como racimos de uva
nadando en el océano,
de pléyades con mi nombre
escrito en letras de oro.


No fue cómo sortear la presencia de un recuerdo
en algo que dejaste olvidado en el fondo de un cajón,
ni el tiempo que pase sentado preguntándome
que debía de hacer con aquello.
Tampoco cómo aprendí a medir las distancias
que puede llegar a alcanzar la soledad
en la inmensidad de nuestra cama,
que como un negro océano
cada noche entre sus frías sabanas
me engullía como a un naufrago.


La misma soledad que persigue al perro abandonado
en oscuras madrugadas
al recorrer y al cruzar apresurado
las calles aun mojadas;
esquivo a que nadie se le acerque o lo reconozca,
con la impresión de venir de ningún sitio
y sin el deseo de querer ir a ninguna parte;
con esa mirada clavada en sus ojos
de quien contempla pasar el olvido
desde la ventanilla de un tren
detenido en vía muerta.


No. No fue lo mucho que he tardado en darme cuenta
de todo el daño que me hacías,
asomado aun con cara de incredulidad
al abismo que de pronto abriste bajo mis pies;
ni como para intentar olvidar me vacíe con empeño
deshaciéndome en cosas inútiles;
ni como cada vez que hago repaso,
como echando cuentas,
me pierdo siempre con los detalles
o tengo la impresión de que me dejo algo;
y si no te recuerdo tus promesas
que con las mías y tus mentiras
seguro habrás olvidado.
como a los inertes cadáveres de unos extraños
sentados a la mesa de la cocina.



Tampoco cómo llegué a la conclusión
de que nuestro amor, como en un burdel,
creció a la sombra del adiós y del olvido
que preceden al amante
ya desde antes de conocerlo
y de despedirlo en la puerta con prisas y sin un beso.
No no. Lo malo, lo que no soporto,
lo que me es imposible superar,
es la presencia de esa sensación
que, como un borracho pesado
que asegura conocerme
y del que no me consigo desembarazar
porque obstinado insiste en acompañarme,
me ofende y me insulta
siempre que oigo que alguna vez me quisiste.

miércoles, 8 de octubre de 2008

àrbol rabioso


El nacimiento de mi nueva consciencia
coincidió con el paso de una estrella fugaz
por el cielo de una mañana soleada,

al escuchar a mi verdugo silbar una canción
mientras ultimaba los detalles para mi inminente ejecución,

que acabe por aprender y así comenzamos a silbarla juntos,
consiguiendo que nuestros respectivos ecos
compartieran libres los muros del patio y las galerías,
dando de si a los barrotes y haciendo nudos con las llaves.

A partir de entonces me convertí en un árbol rabioso
de cuyas ramas monos muertos de hambre
se descuelgan para caminar sobre dos patas
e iniciar el éxodo evolutivo que les lleve a doblar sus costillas
adorando a becerros de oro y a crucificar al Mesías.

Un árbol cuyas hojas perennes necesitan trasfusiones
de sangre de las infructuosas aves migratorias.

Un árbol cuyo fruto exhibe especuladora en su boca una serpiente
tan larga como la codicia que me encerró en esta cárcel,
en la que la redención significa tener de nuevo un arma en la mano.

Un árbol que creció de la zarza ardiendo
y que muestra orgulloso los tatuajes que cubren totalmente como una corteza
su cuerpo, prisionero incapaz de desintegrarse como la pastilla de jabón
para escapar de si mismo por el desagüe convertido en espuma.

martes, 7 de octubre de 2008

la estrella negra




foto rober barret



Esa estrella bajo cuyo signo nací

y que con su fulgor azul

creí hasta ahora señalaba el camino

que me dio por tomar

-el de vivir todos los días de mi vida-

lleva siglos extinta,

y su luz, sin cola ni cabeza,

viaja por el negro espacio

como un caballo desbocado invade una carretera;

con sus crines de cometa al aire

y en su espantosa mirada

clavado un aterrador miedo al dolor.

Desde que lo supe mi reflejo en los espejos

se ha tornado en una tenue sombra en movimiento

que se detiene en el marco de todas las puertas

sin saber como dar con la entrada o la salida.

Dudando de mi existencia me oculto

tras el irreflexivo natural instinto de supervivencia,

que me obliga a abandonar mi alma a los cuervos

y mis cenizas, las que fueron antes luz,

al viento.

jueves, 2 de octubre de 2008

con ganas de retorcerle un dedo a la muerte




foto rober barret



Con ganas de retorcerle un dedo a la muerte,
de arrancarle con un pellizco
nuevamente un grito a la vida,
de no cuestionarme hoy, ya tarde,
por qué dejé de hacer o de practicar aquello
en que fui tan bueno.

Ansioso por experimentar de nuevo,
las mismas o nuevas emociones,
volveré a ensayar delante del espejo
aquel gesto casual y desenfadado
antes de que se convierta
en tremendamente patético.

Daré cuerda para atrás a los relojes,
-o mejor- les extirpare las manecillas,
vencido el interés por esperar en su puerta
para obtener del pasado
una confesión de culpabilidad.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

la virtud del asesino



Los recuerdos terminan por ser lo único
que llena los vacíos bolsillos del asesino.

Visito lugares que abandoné
esperando reencontrarlos como los dejé,
No me seduce la idea de pasar otra noche solo.
Los paraguas abiertos son una invitación
para que las hojas hagan románticos montones
junto a los bancos retirados de los parques.
Cabizbajo, patento mis ganas de otro cuerpo
con miradas solicitas a las solitarias huéspedes
de la barra del ultimo bar en cerrar.

Mi mayor virtud son mis pecados
y el mayor de ellos la sinceridad.

Mi cuchillo se hunde en tu blanca piel
deshaciéndose como grises cenizas
de las que estallan miles de brasas
que se multiplican chispeando sobre nuestras cabezas,
amenazando con metérsenos entre los cabellos
como la punta de mis dedos buscó en tu pubis,
efervescente e incandescente bajo las sabanas
y entre los filamentos de secuencias de mis sueños.


Contemplo como te alejas,
y antes de que desaparezcas tras la esquina
tu rostro es como el de un retrato.

lunes, 22 de septiembre de 2008

no sé decir no




A vueltas sin saber si es virtud o vicio,
a medio camino entre dar o recibir,
mi mayor defecto según mis mejores enemigos
es que no sé decir no.

El hilo de negra sangre colgando de mi nariz,
que limpio mirándome en el espejo del ascensor
antes de entrar en casa de madrugada,
os certificará que no me resisto a ninguna invitación
para ir a la puerta del bar o a sus lavabos.

Así es como busco también el amor
-o si lo preferis, la vida-
entre mujeres que nunca dijeron que no.
Bellas estupidas y conflictivas mujeres
de ojos sin vida y pechos como nubes
de los que los incautos se enamoran
para acabar deseando estrangular.

Debe ser que tengo dos manos izquierdas
y es por ello que no puedo asir la barandilla
de la escalera de la salvación ni del cadalso.
Que me desenvuelvo con extrema torpeza
y cuando señalo algo que ambiciono
parezca estrábico, y Dios no acierta con lo que le pido
o, posiblemente, me castigue concediéndome
los juguetes de mis suplicas
pero desprovistos de alma
que llene ese absurdo vacío que cree necesitarlos.



jueves, 18 de septiembre de 2008

caminar descalzo por las calles


foto rober barret




Hay mañanas que me apetecería
dejar mis zapatos en casa;
caminar por las calles descalzo.
También me gustaría no ponerme la ropa,
pero quizá pueda ser que yo o mi pudor
no estemos aun preparados.
Seria una manera de contrarestar
que duermo todas las noches vestido
estirado sobre la cama sin abrirla,
asumiendo estar preparado para la muerte.
Bueno, no sé mentir y ser convincente a la vez,
asi que he dejado de pensar en ciertas cosas,
incluidas muchas de las que antes me gustaban.
A pesar de ello sigo albergando
la honda esperanza
de no haber vivido en balde
y que llegare a oír algún día
las palabras que bastarían para sanarme.

CORRO


Nunca he sido bueno

y ahora no me queda ya tiempo

para serlo.


Lo sé, porque he llegado a ese momento

de censar mis arrepentimientos

y dudo

de cuales poner primero.



Si los de lo que no hice.

Si los que hice sin pensar.

Si los que aún sigo lamentando.



Aún así, vendo cara mi cínica piel.

Si hay algo que no he aprendido

lo invento.


Me han salido previsores ojos en el cogote

para huir de los incendios,

de los derrumbes,

de quedar atrapado por los escombros.



Corro,

corro hacia delante,

por lo que parece un estrecho pasillo.

Siempre

ignorando si encontrare una puerta

o una ventana.

Nocivo


Tengo la impresión de que en cada cosa

que he emprendido en mi vida

ha habido algo nocivo desde el principio.




Quizá sea que cuando exhale

la primera bocanada de aire,

trague la caliente cola de una nube tóxica.



Así que la impronta que dejo en todo lo que toco

es la de una huella contaminada.




Siempre, he deseado haber podido caminar inmaculado

sobre los cadáveres que exigía mi propia supervivencia,

y lo único que anhelo ahora

es deshacerme de mi piel.




Mudarla como si fuera un lagarto.

¿No basta con vivir sólo una vez?.

Se puede vivir preguntándome siempre

¿saldré de esta?.

miércoles, 10 de septiembre de 2008


En el piso de arriba
el llanto de un niño
es el preludio de unos pasos
que caen de una cama
y soñolientos por el pasillo,
con el pecho abierto,
acuden a depositar
de nuevo en su cuna al silencio.

Los sigo con los ojos por el techo
extendiendo unos invisibles hilos
de ansiedad de fundirme
en ese extrañado calor
mezclado con tu olor.

Me incorporo como lo hacen los elefantes,
girando mi cuerpo
para poner mis pies descalzos
sobre la alfombra de Aladino;
enciendo la luz de la mesilla
y busco donde apuntar;
así es como comienzo mi carta a Peter Pan

-“había un niño que no sabia realmente de su padre
pues este se hallaba preso en el castillo de una malvada bruja”….-
no eso no, mejor decir …”que estaba en manos de unos crueles piratas
que secuestraban el tiempo de estar con su hijo
y las noches las pasaba escribiendo cartas
al niño que nunca termino de conocer
y los días mirando a través de los barrotes viendo a los buques partir del puerto
preguntándose si alguno de aquellos viajaría al mismo país
donde habita a quien él nunca dejaría de querer…”

…“en su mente convivían dudas dispares
que lo atormentaban
y otras veces lo consolaban,
como saber si libre al fin de su cautiverio
reconocerían sus ojos a los de su niño
o encontraría por el contrario los de un hombre,
con la cabeza ocupada en las cosas que los hombres la tienen,
con la mirada poco sincera y huidiza
de quien ya ha probado la verdad y la mentira,
si ya no le hará falta quien le enseñe nada
o no precise escuchar ya a nadie”…




…“lamentándose de su suerte efímera de saberse padre
y sino seria mejor unirse a los piratas
para condenarse eternamente a vagar por los mares
procurando combatir la soledad
haciéndose amigo de alguno de los gordos Ángeles
que se sientan en los mástiles sobre los aparejos de las velas,
con mal disimulada falta de curiosidad,
a contemplar como los mortales se afanan en sus labores”…