miércoles, 2 de julio de 2008

A MARIANA


La muerte llegó de mañana
a hacer su negocio;
después de que se fuera
alguien vino a hacerme notar
que tampoco tú ya estabas. Los detalles del cómo
me hicieron sentir culpable
por haber sido cómplice
de una inexplicable premonición
y no los quise conocer
porque aun hoy me cuesta entender
como te podía pesar tanto
cada segundo
como para empujarte
a querer hacerte vieja de golpe;
sin comprender cómo el último pasó,
en vez de poner por inercia otro delante,
pudo serte más fácil
que el salto al vació de seguir viviendo.

También borre
enseguida de mi recuerdo
aquella fecha
de un mes concreto
en la que finalmente decidiste
no volver a inquietarte más por todo,
como si se tratara de una maldita letra impagada
que no deseara convertir en peregrinación aniversario
a más preguntas sin respuesta,
con lo que, en tu caso, el cielo sale ganando.
Hoy –ahora-, se me hace necesario
para recuperar los rasgos
de tu rostro,
que las sombras del alivio del olvido
borraron de mi selectiva memoria,
contemplar la foto de tu retrato
con tu profunda mirada
que parece preguntarse sorprendida
que hace atrapada
dentro de ese marco
tras un cristal que debe ser tan opaco
como la opinión que te merecerían,
si las pudieras contemplar,
nuestras exiguas existencias
proseguir banales como siempre.

a Mariana Guimón

1 comentario:

Roberto dijo...

Hola...

Me llamo Roberto. He pasado una época estudiando en Deusto y he sido amigo de una Mariana que vivía en Bilbao en frente del guggenheim.

Llevo casi 10 años sin saber de ella. Puedes darme alguna información? Igual me equivoco de persona...

Gracias.
radiotijuana@gmail.com