sábado, 19 de julio de 2008

el espejo en la pared


Extiendo mi mano ansiando que la calidez de tus dedos

sobrecojan con un diminuto escalofrió

mi palma generosa por recibirlos;

para luego apretarlos,

estrechándolos como en un abrazo

en el que pueda disolver tanto deseo

al que se sujeta todo mi cuerpo con un temblor

como el pequeño espejo de la entrada a la pared,


el mismo que nos vio llegar

y luego marcharte sola cerrando la puerta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

éstos pensamientos que expresas en tus poesias... me extremecen pero tengo una duda,son experiencias propias?
P.A

oscar dijo...

por su pues to