miércoles, 29 de octubre de 2008

hotel insomnio


De nuevo me instalo en el hotel insomnio
para hacer noche
y contemplar como si se tratara de la última
a través de la ventana abierta la avenida desierta
aun más larga por la intemperie de su vacío;
en la que lo único que parece latir
son las luces de los semáforos
que me contagian de su paulatina resignación
al ofrecerse poco a poco en verde
para que nadie los atraviese,
y gradualmente indignados recuperar lentamente el rojo
que ni un camión de la basura desafía.
Dejo caer los rescoldos de mi cigarrillo
observándolo cruzar la perspectiva plana
como una bala imprecisa a cámara lenta,
hasta deshacerse en metálicas ascuas
estrelladas contra un muro
tan imposible de atravesar como la acera;
la misma en la que me contemplo como en un cuadro
y en cuya estéril superficie me da tiempo
a ver crecer un árbol con extraños frutos
colgados de sus ramas como manos abiertas.
Me imagino que alguien dobla la esquina,
creo escuchar sus pasos y distingo su sexo;
me extravío como un tren a la deriva
cuando ya no la siento.
Atrás, muy atrás, queda la cama,
donde entre penumbras duermen los fantasmas
que procuro esquivar yendo agotado a dormir
cuando ellos se levanten.

8 comentarios:

artes ana dijo...

Atrás, muy atrás, queda la cama,

donde entre penumbras duermen los fantasmas

que procuro esquivar yendo agotado a dormir

cuando ellos se levanten.




Es difícil dejar aparte nuestros fantasmas, de manera que no es una tonteria dejarlos durmiendo.

lady halcon dijo...

Una descripción fantástica del cigarrillo, del estado de ánimo y de lo que significan los fantasmas ante el insomnio. Gracias por volver, gracias por soñar, a pesar de todo lo que hay a veces. Saludos y un abrazote, amigo mío.

Anónimo dijo...

He disfrutado leyéndote,imaginando toda la escena.

Un saludo

Anónimo dijo...

La descripción de una escena y de una sensación manejada de una manera excelente, Carlos. Magnífico poema.
Un abrazo.
Julián Borao

Montse Oleart dijo...

un placer leerte en esta noche insomne, besito.

Ana Prado dijo...

Me encantó tu "hotel insomnio". Disfruté, enormemente con las secuencias que fluían al ritmo de un excelente poeta con su sugerente voz en off.
De verdad, un enorme placer leerte.
Un saludo. Ana.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Muy lejos queda la cama, y esos fantasmas que la comparten probablemente tienen algun que otro nombre universal.

Muy bueno.

Un abrazo
MArian

Anónimo dijo...

Éste, éste, éste me he encantado.
[blancanus]