miércoles, 15 de octubre de 2008

en letras de oro


Alargo mi mano abierta como el infeliz
que ignora que le puede caer una maldición
para que ella, con su dedo índice,
acaricie los profundos valles de mi pasado,
las lomas de mi porvenir,
los surcos superficiales de mi presente.
En mi palma lee las líneas del tiempo
y yo ávido de conocer
me estremezco cada que vez que se detiene,
no vaya a ser cierto que pueda adivinar aquello
con lo que convivo tratando de olvidar;
y es que la mala senda que hasta ahora he pisado
hizo que esa misma mano
se extendiera para coger la fruta madura
del árbol prohibido
y cuando tuve que decidir
entre el bien o el mal
lanzara una moneda a cara o cruz
y que no la retirara ni cuando recibí mi castigo
para soplarme la punta de los dedos doloridos
porque orgulloso me creí capaz
de sostener con ella el mundo.

Y es que si existiera alguna señal
explicación a tanto ir de un lado a otro,
dando casi siempre tumbos,
debería llevarla mejor escrita en la frente
marcada a fuego fatuo
que como una luna de agosto
ilumine a partir de ahora mi futuro
lejos de mujeres de negros cabellos
con lo ojos cerrados bajo mi beso,
de hijos que nacieron en un hospicio
sin llevar ningún pan bajo el brazo,
de fortunas como racimos de uva
nadando en el océano,
de pléyades con mi nombre
escrito en letras de oro.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Jo Oscar, no se, cada vez que te leo creo que en realidad eres mi otro yo, ese lado masculino que vive dentro de mi y que tu plasmas con tanta sutileza que apenas puedo creer lo que me hace recordar y sentir. Siempre pienso que conozco casi todo de ti pero me encanta ver como en realidad compartes conmigo mucho mas que simples ratos. Un muxito

Giovanni-Collazos dijo...

Gran blog... me gusta la poesía que hay en él.

Me pasaré nuevamente para seguir leyendo.

Un saludo.

Gio.

Elisa dijo...

Hola Óscar, ya veo que has preparado menú para el viernes en La Haceria. Muy buen poema, muy bien estructurado y como siempre tus finales que son geniales, se lee ya concierta avidez buscando la sorpresa final.

Un abrazo!!

Montse Oleart dijo...

Me gusta el cambio, aunque sinceramente no creo que sea un cambio cerebral, simplemente un proceso que culmina, un saludito y felicidades por todo lo que haces... no sé como te cunde el tiempo tanto!!
Besito.

Anónimo dijo...

Estoy gratamente sorprendido por la gente que te sigue.
Yo no solo te sigo, por suerte también te respiro. Gracias por tan bello entusiasmo. Un abrazo desde el Club

Joe Barnara dijo...

Maestro.

He disfrutado mucho con tus "exabruptos", y me han venido a la cabeza momentos de mi estancia en Bilbao.

Recibe un saludo muy especial y agradecido por tu hospitalidad, virtud tan olvidada.