Aún preocupado por las cuestiones
que me inspiraron siendo un niño
pero ya demasiado cansado
como para andar a estas alturas
aprendiendo a hacer volar cometas
-quizas porque todavia nadie
ha inventado un desfibrilador del alma-
miro a tus ojos que lo contemplan todo
y me estremezco ante la certera incertidumbre
de cúando, cómo, dónde y quíen
amputara en pleno vuelo tus ansias,
estrangulara tu bello canto
con el infarto de la decepcion,
y si aún así, continuaras magnifico tu planeo
aunque sea como un solitaria aguila
entre los cables de alta tension.
1 comentario:
Una venia, Señor Poeta.
Recién llegada a su encrucijada, voy por ahí fuera, todo abajo y a derecho.
Desde Lisboa, un saludo cordial y un abrazo afectuoso.
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