sábado, 17 de septiembre de 2011

tú y yo

Hasta que nos conocimos




su vida era un afán por coleccionar amantes



a los que archivaba como mariposas



clavandolas con un alfiler en las paredes



del dormitorio de matrimonio aparentemente feliz.



Yo, aprendía refranes que dieran explicación



a una vida traumatizada vacía de contenido



y resignada a buscar una puerta o una ventana



para huir del incendio de mi pasado



que amenaza siempre con devorarme.



Ahora, sólo deseo encontrar el hacer algo



por lo que me recuerde siempre.



Desde que folló mi mente



mi corazón es un parque temático.



Curo mis heridas con lejía.



Me siento mas fuerte



para empujar mi carrito de sin techo al amanecer



por las avenidas llenas de trafico y polución



de la entrada a la gran ciudad.



Voy dando saltitos por el borde de las aceras



al ritmo en mis oídos del Take Five.



Se introduce mis pensamientos como un sexo estéril,



cabalga sobre un cadáver con deseos de resucitar



y estalla de placer inundando con agua de manantial



las cloacas de mis arterias colapsadas



por las barricadas de la autodestruccion.



Desde que nos conocimos relativizo el dolor



dividiendo la felicidad entre pensar en ella



mientras la tengo delante



o entre echarla de menos olfateando su rastro en las sabanas



como haría un gato estepario



moviendose al ritmo de la trompeta de Miles Davis



interpretando Ascensor para el Cadalso.



Me ha devuelto la confianza del encantador de serpientes que fui



y me reta para que ahora también domestique escorpiones.



Ella sonríe con tristeza y cuando la pregunto



que me pide por sus pensamientos



me convence para cambiar de vida,



para cruzar los océanos con ella cogida de los dedos



de mi ansiedad por conducir a toda velocidad



un coche robado por el desierto



derecho a la puesta de sol con ella a mi lado



mientras suena Personal Jesús en la voz de Johnny Cash



o cualquier tema de Chris Rea.