lunes, 5 de septiembre de 2011

ANA


Claro que te beso como si fueras irreal.



Y no sólo es que tema que desaparezcas



del mismo modo en que te presentaste.







Cuantas veces hubiera dado la vida



porque vinieras a salvarme de mi mismo,



porque dejaras de habitar sólo en mis sueños.







Y ahora, estas entre mis brazos pidiendo más



al amante castrado que le robaron antes que tú



el corazon, la verguenza, la razon, la ceguera.





No fue còmo llamaste mi atencion resabiada,



ni el chasquido de tus dedos mientras bailabas.



Me preguntaste si sabía de un diccionario



en el que buscar con precision las palabras



por su significado en vez de por su orden .







Así es como desee saber desde cuándo y cómo



podia sentir por ti tanto si no te conocía.



Así es como me enfrestaste ante el espejo de tus ojos



infinitos mirandome cerrados en espera



de que para ti ponga orden en las olas del mar,



nombre a las constelaciones de hojas caidas,



cara a los meses venideros y a los hijos que no tendremos.













Claro que te beso cómo si fueras irreal



porque en toda la noche bajo tu ventana no pasan trenes



y tu nombre se me borra en el vaho de tu cristal.









Crei que había pasado ya lo peor



pero la madrugada me descubrió destapada



tu espalda desnuda entre las sabanas de mi borrachera,



como un paisaje de dunas de caliente arena



que me recordaron un lejano renacer



de deseeos aun en pañales podridos de no crecer.



Y te bese con cuidado de no despertarte.



Te bese como si fueras irreal,



con el escalofrio recorriendo mi cuerpo desnudo



de saber que nunca más



volveremos a ser tan bellos como ahora.







Ahora, te pido que te vengas conmigo,



con el amante castrado, con el hombre sin brazos del circo.



Ahora vivo los sueños desvelado,



mirandolos con indulgencia en vez de con rencor,



con el desden del que ha sido tantas veces castigado



por no fingir y no querer reconocer lo evidente.







Claro que te beso cómo si fueras irreal.



Para hacerte verdadera debería irme a habitar a otro planeta,



matar al que soy y reencontrarme con el que nunca fui,



mudarme de casa y convertirme en un gato vaganbundo en tu calle.







Claro que te beso como si fueras irreal.



Ayer sólo existias en mis sueños,



hoy me desvelo y no veo tu espalda desnuda



y tu nombre se me borra en el vaho de mi cristal.