lunes, 22 de septiembre de 2008

no sé decir no




A vueltas sin saber si es virtud o vicio,
a medio camino entre dar o recibir,
mi mayor defecto según mis mejores enemigos
es que no sé decir no.

El hilo de negra sangre colgando de mi nariz,
que limpio mirándome en el espejo del ascensor
antes de entrar en casa de madrugada,
os certificará que no me resisto a ninguna invitación
para ir a la puerta del bar o a sus lavabos.

Así es como busco también el amor
-o si lo preferis, la vida-
entre mujeres que nunca dijeron que no.
Bellas estupidas y conflictivas mujeres
de ojos sin vida y pechos como nubes
de los que los incautos se enamoran
para acabar deseando estrangular.

Debe ser que tengo dos manos izquierdas
y es por ello que no puedo asir la barandilla
de la escalera de la salvación ni del cadalso.
Que me desenvuelvo con extrema torpeza
y cuando señalo algo que ambiciono
parezca estrábico, y Dios no acierta con lo que le pido
o, posiblemente, me castigue concediéndome
los juguetes de mis suplicas
pero desprovistos de alma
que llene ese absurdo vacío que cree necesitarlos.



9 comentarios:

carlos marcial dijo...

Tremendas emociones, Carlos, desgarradoras imágenes que más bien considero que navegan en nuestro interior mordiéndonos con la insatisfación, con nuestra incapacidad para hallar lo que deseamos como si las diosas nacieran exclusivamente para nuestros asuntos.

A veces, amigo, creo que sublimamos a las personas y de ahí que se hagan inalcanzables. Algunos lo logran durante un tiempo y parecen tocados por los dioses, después, no pocas veces, se fundamentan en los pilares de una gran mentira sin saber como sortear el tedio.

Así lo leo, pues, poeta, duro, contundente, propicio para una produnda reflexión que imagino dolorosa y frustrante.

Mis saludos afectuosos, compañero.

Marisa León dijo...

Siempre se está a tiempo de aprender. Se puede decir también que NO y se salva un obstáculo, un temblor en el alma.

Creo que todos tenemos alma, lo que sucede es que, no con todas las almas se vibra igualmente. No hay conexión entre todos los seres del planeta, con unos se aprende una lección y con otros otras. Todo tiene su razón.

Un poema actual, de la vida que llevamos, de las sociedades donde convivimos. Un poema estupendo.

Salud y besotes de alas para tus caminos.

Pilar dijo...

Cuantas veces vamos por el camino equivocado o recogemos la piedra que se deshace en las manos, pero somos así. Tú lo describes muy bién en el poema, se siente y te atrapa
Un abrazo
Pilar

Aigua Maria dijo...

Hay una enorme fuerza en estos versos a pesar del vacío que destilan, este estilo de poema me atrae irremediablemente, quizás es porque me llega lo auténtico de su desgarro, no sé. Un saludo.

Azul dijo...

Me ha parecido muy interesante. Es un poema introspectivo que evidencia las dificultades de una existencia demasiado fácil, del dejarse llevar y los regalos envenenados con disfraz de placer orgánico

Felipe dijo...

Felipe Fuentes García"]Hermoso poema, Óscar. Con voz firme, en primera persona, vas desgranando este canto de soledad, este fragmento de anhelo insatisfecho. Y ello en un escenario de cotidianidad, en tu línea estética habitual. Me encanta ese cierre, amigo.
Un abrazo.
Felipe

Ana Clavero dijo...

Es un mal de muchos, creo yo, ese de no saber decir no.

Desgarrador el poema, Oscar.

Un abrazo

Aigau Maria dijo...

Hay una enorme fuerza en estos versos a pesar del vacío que destilan, este estilo de poema me atrae irremediablemente, quizás es porque me llega lo auténtico de su desgarro, no sé. Un saludo.

Pilar Morte dijo...

Cuantas veces vamos por el camino equivocado o recogemos la piedra que se deshace en las manos, pero somos así. Tú lo describes muy bién en el poema, se siente y te atrapa
Un abrazo
Pilar