miércoles, 24 de septiembre de 2008

la virtud del asesino



Los recuerdos terminan por ser lo único
que llena los vacíos bolsillos del asesino.

Visito lugares que abandoné
esperando reencontrarlos como los dejé,
No me seduce la idea de pasar otra noche solo.
Los paraguas abiertos son una invitación
para que las hojas hagan románticos montones
junto a los bancos retirados de los parques.
Cabizbajo, patento mis ganas de otro cuerpo
con miradas solicitas a las solitarias huéspedes
de la barra del ultimo bar en cerrar.

Mi mayor virtud son mis pecados
y el mayor de ellos la sinceridad.

Mi cuchillo se hunde en tu blanca piel
deshaciéndose como grises cenizas
de las que estallan miles de brasas
que se multiplican chispeando sobre nuestras cabezas,
amenazando con metérsenos entre los cabellos
como la punta de mis dedos buscó en tu pubis,
efervescente e incandescente bajo las sabanas
y entre los filamentos de secuencias de mis sueños.


Contemplo como te alejas,
y antes de que desaparezcas tras la esquina
tu rostro es como el de un retrato.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Un poema inquietante dentro de su lucidez, amigo mío. La lectura fluida, y el mensaje desasosegante.
Un placer. Abrazos.
Mario

k.inóM dijo...

Oscar, genial, genial la voz.Estoy escuchándote ahora.Subelo a tu Blog,PEDAZO VOZ TIENES joío. (A ver si le sacas partido).Besazos.

Victor Vergara Valencia dijo...

Me ha encantado tu poema, Oscar. Snceramente. La estrofa que he entresacado me parece magnífica.
Desprende una gran energía.

Felicitaciones.

Ana Clavero dijo...

A segunda lectura se clava todavía mucho más que a primera.

Ha sido un gusto volver a leerte.

Un abrazo

Elisa dijo...

Sí que estás liado majete! Poemiza un poco, anda. Bueno, pasate a leer el microrelato de mi blog. Graciasssssss.

PD: sabes algo de Javi Aguirre?? Está desaparecido ultimamente..

Un abrazo

carmen iglesia dijo...

Magnífica primera parte...

Besotes,

Carmen