miércoles, 17 de febrero de 2010

CARMEN





Tú, pareces ignorar o haber olvidado


el peligro del atajo que acabamos de tomar,

mientras yo sigo con el pie a fondo sobre el acelerador

sabedor de que tarde o temprano

la tierra se va a terminar y acabare flotando en el mar.

Cuanto más viejo me hago más miedo le tengo a enamorarme.

Hacerte el amor es como una misión

de dar interminables vueltas alrededor del sol.

Tus caricias parecen arañar mis entrañas

extrayéndome sin dolor lo enfermo de mi alma,

el aliento de tu boca detenido frente a la mía

segrega retador una fría saliva

en comparación con la incandescencia de nuestros cuerpos.

Me despierto en sueños

empapado en lo que pienso es mi sudor

y descubro que es mi semen;

mi semen derrochado y el que elaboro

aun retenido golpeando mis parpados cerrados,

deslumbrados por la blancura de este latir;

y descubro también que no es ahora mi corazón

el que tiene a mi sexo atrapado nuevamente en sus manos,

cuando me vuelvo a encontrar entre tus insaciables piernas

empujando la cascada de mí leche

como un geiser dentro de una pompa de jabón

dispuesta a alcanzar las nubes.

No se de que estas hecha, si eres tierra o mar,

solo que te siento como el magma de un volcán

brillando rojizo en tus ojos, que me miran entre sorprendidos

y extasiados, solícitos de más acción, suplicantes

y déspotas para que nunca pare.

3 comentarios:

Meri Pas Blanquer dijo...

Qué hermoso, te felicito, es un poema brutal.

DIVISIÓN ROBER dijo...

Es un poema lleno de explosiones cósmicas. Te felicito. :-)))

Carmen dijo...

Explosivo como el volcán,.....como la lava que arrasa con su calor todo lo que acaricia, y rápidamente se enfría